18 Febrero 2014; Amman, Jordania.


 

Nos tuvieron bastante tiempo detenidos en el avión antes de entrar al hermoso Queen Alia International Airport. Una vez dentro la cosa cambia radicalmente. Pienso el aeropuerto como puerta de entrada a un mundo por descubrir, pienso el aeropuerto como la cara visible que proyectan los países al viajero y al mundo, comunicando cosas como estabilidad económica, seguridad interna, etc. El aeropuerto de los jordanos es amplio, moderno, muy accesible y tiene una excelente distribución del espacio, todo fluye intuitivamente y desde ya nos hemos ido encontrando con personas exageradamente amables.

No fue para nadie extraño que me pusiera a hablar animadamente con cualquier persona, incluso tuve una amistosa charla con el funcionario de policía internacional, que fue algo así:

 

Policía: Hola, bienvenidos a Jordania.

Nosotros: ¡Hola!.

Policía: ¡Vienen de Chile!, ¿a qué vienen a Jordania?

Nosotros: (Respuesta políticamente correcta)

Policía: ¿Se quedan en Amman?¿tienen lugar donde alojar? Si no tienen le puedo decir a mi familia que los acoja.

Nosotros:….

Policía: Estoy muy feliz que vengan a conocer mi país, que les vaya muy bien inshallah

 

/inshallah/ árabe para: “Si Dios así lo quiere”.

 

Cambiamos nuestro dinero a divisa local, pasamos inmigración y tras retirar el equipaje de Virginia, quedaba solo esperar el regreso de la Yegua – mi mochila-.

Son las 18:00 hrs. y según el personal del aeropuerto la Yegua arribaría en el avión de las 00:00 procedente de Estambul.

A esperar.

En un esfuerzo por lograr alguna ventaja a causa del “malestar” que supuso el extravío de la Yegua, me dije:

“uhm…¿y si me pagan una noche de hotel estos weones?”.

Fui raudo a la oficina del Intercontinental Hotel que se encontraba en una esquina del sector donde se retira el equipaje y con mi rudimentario inglés pregunté inocentemente por el precio de la pieza más económica.

¡200 lucas la noche!

Por obra y gracia del wi-fi gratis y de las redes sociales, pude pedir consejo a mi amigo Pelao Rojas que trabaja en Lan. El conocimiento que desparramó fue el siguiente: Si tu equipaje se llega a perder debes hacer una exagerada denuncia exigiendo compensación económica (esgrimiendo que todo tu dinero y objetos de valor estaban en el equipaje), por ley las aerolíneas tienen hasta 60 días para enviar tu equipaje a cualquier parte del mundo y sin cargo adicional, además -y esto pocos lo saben- puedes solicitar un kit de emergencia que te ayudará a sortear alguna pellejería mientras envían tus cosas. Gracias Pelaito!

Me acerqué esperanzado al personal de Air France y consulté por las probabilidades que existían de que la aerolínea pagara por una pieza de hotel para esperar en paz la llegada de mi equipaje. Era factible, pero debía pagar la habitación y pedir un reembolso en la oficina de la aerolínea en Santiago lo que me hizo desistir definitivamente de mi plan anti Air France.

Volví derrotado a la lujosa oficina del Intercontinental y le expliqué mi situación a quien atendía. No me quedó más remedio que esperar en las cintas transportadoras la llegada de mi Yegua.

Al cabo de un rato apareció Mohamed, quién me atendió en el Intercontinental, que amablemente nos invita a esperar la llegada de mi mochila en su oficina, nos ofrece café, jugo y agua durante las horas de espera. Y es que raro era para Mohamed, quien habla muy bien español, que llegara una pareja de chilenos a Jordania, que se alojaran en una hostal por 15 JD (11.000clp) y que intentaran comer por menos de 1.5 JD (menos de 2.000clp) en una de las ciudades más caras de Jordania, Wadi Musa, único acceso a Petra. Más raro aún fue para él enterarse que pensábamos pasar la noche durmiendo en el aeropuerto esperando el bus de las 6:00 hrs rumbo a Wadi Musa y que cuesta 7JD (5.480clp) y no los 80JD (62.000 clp) que cuesta el taxi más barato que cotizó Mohamed para sacarnos, según él, “de nuestra miseria”.


*

 

Screen shot 2014-07-06 at 10.38.34 AM¡Llegó la Yegua intacta de su periplo galo!, es increíble la simpatía que genera mi mochila en mis amigos, de pronto ella se pierde y todos pierden la cabeza preguntando más por ella que por mí, es ella la nueva protagonista de mis crónicas, cuántas aventuras juntos weona. Con ella a cuestas, salimos del área del equipaje y buscamos el lugar más cálido para dormir, llevamos 7 horas de espera y nos quedan 6 más.

Virginia duerme y yo me mantengo despierto cuidándola mientras miro la vida del aeropuerto, esa que nunca duerme y que ahora tenía un condimento especial, estaba en Medio Oriente, al fin.

Un clan de árabes, que con sus ropas tradicionales, yace en el suelo descansando sin importar el sexo o la edad de sus miembros, una viejecita de hecho es quién repara en mí mientras la observo, con una mirada cálida y sin emitir ruido alguno me dice: “tranquilo, todo está bien”.

La información de los buses era confusa, algunos decían que el terminal estaba afuera del aeropuerto y la verdad es que no, había que ir a Amman primero. Consultando por aquí y por allá el precio de los taxis, se me acercó un amigable hombre de tez blanca, cabello rubio rizado, no muy alto y con profundos ojos azules que me dijo: “Hola, yo te llevo a Amman por un buen precio”.

Tarek es palestino, ha vivido durante casi toda su vida en Jordania y nos contaba, camino al terminal, de lo importante que ha sido la colectividad palestina para el crecimiento que hoy ostenta Jordania. Hablamos de muchas más cosas cuando súbitamente detiene su taxi en el medio de la carretera -ahí me preocupé-, luego nos insta a que bajemos y nos dice:

“Amigos quiero invitarles un té, estoy muy contento de que vengan acá y que estén conmigo en este país que quiero tanto”.

Esta es la jordan Hospitality, señoras y señores, aceptamos encantados el té sin saber que aquel, sería el primero de muchos en este maravilloso país.

Llevamos algún tiempo recorriendo las calles de Amman junto a Tarek, mi nuevo amigo divaga por variados temas de conversación con una honestidad y claridad brutal, nos cuenta que Jordania alberga más palestinos que jordanos, quienes, desplazados por el Sionismo, tuvieron que hacer su vida fuera de su territorio.

Los palestinos hoy no tienen un terreno físico al cual llamar país. Han sido cobijados por el resto de los países árabes que en su momento intentaron devolverles sus legítimas tierras, primero en la guerra árabe-israelí de 1948 y luego, con Gamal Abdel Nasser a la cabeza, se sucedieron las Guerras del Suez y la de los Seis Días. Posterior a ellas la inestabilidad del territorio en disputa jamás dejó cerrar las heridas y nuevas guerras siguieron apareciendo. Sin embargo el pueblo palestino y sus colonias en los países árabes han potenciado las actividades comerciales de cada sector y son hoy una fuerza importante de producción según me cuenta Tarek, que ya no se ve animado a hablar de historia y prefiere cambiar estratégicamente de tema y hacer la pregunta del millón de dólares:

– ¿Qué religión profesas?

Y es que para los musulmanes existen 3 temas de los que no se es posible escapar en una conversación con alguien que acabas de conocer, estos son: Estado civil, religión, posición política, es decir, todo lo que no se habla en las mesas occidentales por considerarse descortés y mal educado, acá se habla a pata suelta y sin ningún tabú. Tarek me cuenta de las bondades de ser musulmán, me habla de la sunna (comunidad islámica), la ayuda a los pobres a través del Sakat y de lo humilde de su práctica, y es que en el Islam las grandilocuencias, los “excesos” y las frivolidades de la vida no están permitidas.

Acercarme al mundo musulmán fue una decisión que tomé en India al ser hospedado y acogido por una familia musulmana en Agra, la gentileza de Shiron y su familia caló hondo en mí, incluso al punto de sentir vergüenza, ya que de los musulmanes no tenía idea de nada, esa ignorancia es la que me tiene acá en Jordania buscando respuestas a preguntas que vanamente puedo responder, pero que sin duda me han motivado a seguir aprendiendo de la gente que voy conociendo en cada viaje.

La conversación religiosa con Tarek termina con un honesto y políticamente correcto:

“Sé que hay algo más grande que nosotros, soy un buscador de esa grandeza que hoy sólo puedo atribuir a mi experiencia en la cumbre de una montaña”

¿Salió bonito, cierto?

 

Tarek ha resultado ser una fantástica persona con nosotros, un amigo que no sólo nos invitó un té, sino que también nos llevó a la estación del bus, se bajó con nosotros, negoció el precio del bus y que sólo se marchó, tras asegurarse de que estábamos camino a Wadi Musa en el transporte correcto.

Tras el policía de la Interpol y Mohamed del Intercontinental, Tarek se convierte en tendencia, no es posible que todas las personas que hemos conocido desde que llegamos desborden una hospitalidad que te mueve hasta las tripas.


*

 

amman-jordania

Amman es una ciudad tranquila y muy segura, es sorprendente pensar que, mientras en sus fronteras la gente se está matando entre ellas, acá no pase nada de nada -aún-. El país es regido por una monarquía parlamentaria, igual como en Inglaterra o Bután, y como en este último, los Jordanos aman tanto a su Rey, como a la Familia Real.

El Rey Abdalá II ha superado con éxito los avatares de una sociedad árabe compleja y en constante cambio, las demandas sociales de iraquíes, sirios, egipcios, libios o tunecinos no han hecho mella en un país cuyo problema más grande tiene que ver con los costos de la vida, los inmigrantes y la temporada baja en el turismo.

El reinado de Abdalá ha estado enfocado en medidas un tanto populistas desde mi impresión. Es un Rey activo que no tiene problemas en subirse a un helicóptero a repartir provisiones a la gente afligida o remover a parlamentarios o ministros para lograr el favor de la opinión pública, estrategias que parecen haber dado resultado en un contexto marcado por líderes opresores, autoritarios y déspotas para con su pueblo. Sin embargo Abdalá II no goza de la popularidad que sí tuvo su fallecido padre, el Rey Husein donde, si trazáramos un paralelo, podríamos encontrar en Husein el mismo fervor y amor que los egipcios sienten por Gamal Abdel Nasser.

Jordania es un país especial, un oasis en el mundo árabe actual, un lugar al que llegan viajeros, familias, turistas y hombres de negocios a disfrutar de un país estable y seguro, mientras que en su patio trasero nadie limpia las miserias y los pesares de la gente común, inocentes que mueren día a día clamando justicia a gritos, hombres y familias olvidados por los medios de comunicación y por las miserables rencillas políticas, étnicas y religiosas de sus líderes.

La mayoría de los jordanos con quienes hablé, no odian tanto a los Estados Unidos y que creen a ciegas en la palabra y figura que representa Obama en el concierto internacional, y es que el cerdo americano tiene aceitadas las maquinarias de la guerra, esas destinadas a hacer soberanía imperialista bajo banderas llenas de puta y falsa democracia; Irak, Libia y ahora Siria, son pequeños ejemplos que muestran el complejo entramado geopolítico que representa Medio Oriente para los intereses de los países desarrollados de occidente. Medio Oriente es un polvorín y los ganadores de estos conflictos son las potencias, particularmente gringos y rusos.

A partir de la guerra fría el Medio Oriente fue dividido entre las potencias de turno en dos bloques, los países moderados a favor de EEUU (Turquía, Jordania, Líbano e Israel) y los progresistas a favor de Rusia (Egipto, Libia, Siria e Irak). Hoy esos vínculos siguen vigentes y es acertado pensar que la inestabilidad reinante, responde a los intentos de las potencias por aumentar sus cuotas de poder e influencia en un territorio que a todas luces, el tenerlo sumido bajo el caos, es sinónimo de buen negocio. La histórica dificultad e incapacidad de los países árabes para unirse, y generar un bloque político sólido, propicia hoy las brechas que usan las potencias para desestabilizar gobiernos y poner hombres de confianza que protejan los intereses de los más poderosos, y es que a los árabes se los vienen cagando desde los albores de la Primera Guerra Mundial y donde aún, ni ellos, ni las potencias han aprendido la lección, como muestra sólo revisen lo que ocurrió con la Guerra de Irak y su posterior ocupación que llevó al país a una situación mucho más aberrante de la que vivían bajo el poder de Saddam.

 

/cagando/ chilenismo para: engañando.

 

Por su parte, Estados Unidos y sus aliados hacen gala de su paupérrima ilustración histórico-cultural al no aprender de los errores del pasado ya que intervienen unilateralmente, extraen recursos, hacen mierda al país desde sus cimientos estableciendo democracias ad-hoc que bien podría parecer más un castillo de naipes que un intento real de establecer un proyecto político y social sostenible en el tiempo, ni el intento, ni la voluntad política para llevarlo a cabo existen en economías basadas en la extracción.

No entender cómo se gestan las diversidades culturales y, más importante aún, comprender que las rencillas históricas que separan a kurdos, sunitas, chiítas no son antojadizas y que no cambian según el político de turno, es desconocer cualquier intento por hacer política de verdad. El saqueo de los tiempos modernos por parte de las potencias obliga a vender armas, promover y remover caudillos a voluntad, y mantener a los países en un constante subdesarrollo para establecer un caos cíclico del cual usufructúan los más fuertes.

¿Una nueva África?.

 

[ “In Chile we love palestinian people” le digo a Tarek, que algo sabe de Chile, conoce al club de fútbol Palestino que juega en la primera división de mi país ]

Al pueblo palestino, al igual que a otros países árabes, se lo cagaron olímpicamente tras terminar la Primera Guerra Mundial, aprovecharé el vuelo para explicar brevemente este conflicto de intereses para que puedan entender un poco la complejidad de la situación que aqueja históricamente al Medio Oriente, eso sí, la explicación es a mi manera y está documentada en mi opinión personal y una extensa bibliografía en la que destaco el libro “Los Árabes” del historiador Eugene Rogan, “Los siete pilares de la sabiduría” de T.E. Lawrence, “Irak, la historia de un desastre” de Ignacio Ramonet, entre otros.

 

¡Nos fuimos!

Quizás muchos de Uds. conocerán a los árabes por los casos de terrorismo, el Islam, el conflicto Judío-Palestino, etc. El tema es que esa es la puntita del iceberg que encuadran los medios occidentales, la punta de una serie de cagadas históricas y diplomáticas de las potencias de antaño, me explico:

La Rebelión Árabe de principios del siglo XX en contra de un Imperio Otomano que perdía cada vez más fuerza en la región, obligó a éste a aliarse con Rusia en contra de la Triple Entente (Inglaterra, Francia e Italia) durante la Primera Guerra Mundial. Este hecho propició las oportunidades para que la Triple Entente se hiciera de derechos suficientes para repartir el Medio Oriente entre cuatro paredes tras la victoria que “sacó del mapa” al Imperio Otomano. Los intereses de la Triple Entente se centraron siempre en el poder que las reservas petrolíferas y el poder estratégico en sensibles zonas comerciales les otorgaría a la alianza. Por su parte, la Rebelión Árabe estalló por una serie de modificaciones políticas que realizó el imperio Otomano al ver amenazada su posición de poder por las potencias occidentales, modificaciones que básicamente empoderaron económica, judicial y políticamente a la minoría cristiana católica y que empobrecieron sostenidamente a la mayoría musulmana. Aquello sucedió porque los árabes musulmanes no eran depositarios de la confianza que los empresarios occidentales -católicos- necesitaban como garantía para sellar sus acuerdos comerciales, básicamente preferían entenderse con un par cristiano. El malestar fue creciendo y comenzó a gestarse en Siria y en el Líbano un odio que terminó con una de las peores masacres en contra los cristianos después de las cruzadas. El ojo de las potencias occidentales ante tales eventos propiciaron las condiciones para presionar política y económicamente a un Imperio Otomano que se encontraba en una difícil situación interna luego de haber perdido sus territorios en la península de los Balcanes y generar las tensiones étnicas e ideológicas en la mayoría árabe.

Las impericias diplomáticas del Imperio Otomano desataron las cadenas que permitieron el surgimiento de un valiente caudillismo árabe, que bajo el alero de la independencia y de la formación de un gran estado árabe que fuera capaz de integrar a Irak, Siria, Líbano, Transjordania y Egipto, comenzó a hacer estragos en la institucionalidad otomana. Así los británicos que ya tenían controlado a Egipto y el Canal de Suez tras el fin la Primera Guerra vieron que, si apoyaban la demanda árabe, se harían del control de un zona de influencia estratégica y comercial importante para controlar otros territorios, y además poder conectar a sus colonias en la India de forma mucho más rápida administrando el canal y las zonas adyacentes. Fue así que a través de acuerdos y tratados con el Emir Feisal, hijo del jerife de La Meca Husayn ibn Ali y líder de la Rebelión, Gran Bretaña le proporcionará algunas armas, un vehículo blindado y algunos oficiales para entrenar a la dispersa e itinerante guerrilla árabe en las tácticas militares occidentales.

T.E. Lawrence, que más tarde se le conocería en el mundo como Lawrence de Arabia, estaba entre los mencionados oficiales, su libro “Los siete pilares de la sabiduría” también formó parte de la documentación que hice antes de viajar. Entender el mundo árabe era mi prioridad así que como de costumbre, leí más que la mierda.

Los árabes en definitiva, solicitaron a los británicos que les entregasen Siria, Irak, Transjordania y Palestina, reacios, éstos accedieron inicialmente a las demandas árabes y los ayudaron a recuperar La Meca, Medina y Damasco. La poca capacidad de organización y quórum entre las tribus árabes minaron por completo cualquier afán independentista y permitió que los británicos integraran a su reino países como Irak, parte de Arabia y Siria como nuevas colonias.

Los árabes completamente traicionados alegaron en tribunales internacionales el incumplimiento de los acuerdos por parte de los británicos y donde Estados Unidos, como principal veedor de este tribunal, acorraló a Gran Bretaña obligándolos a respetar algunos de los acuerdos pactados. Los británicos, se vieron entonces en la necesidad de jugar sus cartas a dos bandas, es decir: mientras prometieron entregar Siria a la Rebelión Árabe, sellaban por debajo un compromiso que cedía a Francia la totalidad de la administración en la misma Siria. Básicamente los británicos, en las sombras, le entregaron un fierro caliente a los franceses y se sacaron el cacho árabe de encima.

 

/cacho/ chilenismo para: problema.

 

Transcurrida la Primera Guerra los árabes consolidaron su posición en Transjordania -poco importante para las potencias occidentales al ser sólo desierto-, mientras los británicos demostraron con el paso del tiempo, que su incursión en Medio Oriente les quedaría grande ya que no solo tuvieron que hacer frente a las sucesivas demandas del pueblo local, sino que también debían tener un ojo puesto en Europa con el surgimiento de la amenaza Nazi. El tema es los británicos no pudieron controlar sus colonias árabes y lo único que atinaron a hacer fue retirarse paulatinamente, manteniendo su posición ventajosa en Egipto y dejando a personeros árabes pro Gran Bretaña a cargo de Irak y Arabia.

En Siria, los Estados Unidos en su condición de veedor, elaboró un instrumento para medir a la opinión pública. Dicho instrumento preguntaba a cada ciudadano sobre su posición respecto a la consolidación de una Siria bajo administración árabe, sin protectorados ni colonias y cuyo resultado arrojó una notable adhesión a la demanda árabe, lo llevó a Francia a retirar sus tropas de Siria y volver rápidamente a su país debido a que la Alemania Nazi se acercaba a territorio franco. La falta de contingente militar propició que los árabes que habitaban las colonias francesas en el norte de África se levantaran contra los galos con aires de independencia, en Túnez se encendió la primera mecha.

Tras esta serie de hechos políticos, bélicos y sociales, Gran Bretaña dejó de ser la mayor potencia mundial. Su paso por Medio Oriente dejó caos, dolor, muerte y profundas divisiones políticas. Fue de la mano de los británicos que los judíos pudieron establecer el proyecto sionista en territorio palestino, permitiendo el éxodo europeo de cientos de miles de familias judías que, desplazadas de Rusia durante la Primera Guerra y luego, por la Alemania Nazi en la segunda, encontraron su tan anhelado “hogar”. Impedir la consolidación del proyecto sionista, fue otra de las demandas del pueblo árabe donde los británicos hicieron oídos sordos, las fuertes presiones que ejercieron las cofradías judías enquistadas en una sociedad británica que cuestionaba fuertemente a su clase diplomática y en un momento en el que debían lidiar tanto con los avatares de la Segunda Guerra, como las presiones árabes y la aparición en Egipto de Nasser, quién recuperó y nacionalizó el Canal del Suez y expulsó a los británicos de suelo egipcio, permitieron que el hábil lobby judío cosechara victorias e importantes apoyos a su causa.

Gamal Abdel Nasser tenía un sueño, lograr la unión de los árabes en un gran estado, como en su tiempo lo tuvo el jerife Husayn (y que en nuestros días tuvo a Muammar Gaddafi en Libia y a Al Assad en Siria pretendiendo algo similar), este sueño sólo era posible extirpando el tumor sionista de la región y devolviendo al pueblo palestino su tierra y su legitimidad como nación. Dos fueron las incursiones bélicas orquestadas por Nasser, ambas infructuosas. Los judíos que gozaban de apoyo británico y norteamericano, contrarrestaron los ataques de Nasser y asestaron sendos golpes sorpresivos a las posiciones militares de la Unión Árabe, conformada por Egipto, Siria y Jordania. Más tarde, tras el infructuoso intento de sacar a Israel del mapa, propició el inicio de la lucha armada de corte terrorista contra los judíos en un lugar al norte de Haifa, en la mezquita Istiqlal (árabe para independencia) a cargo del Imán Izzedin al-Qassam, quien a través de sus prédicas contra la amenaza sionista en la región, movilizó a las gentes más humildes de palestina, que dicho sea de paso, eran los más perjudicados, ya que los judíos a través de la compra de terrenos a los árabes más pobres, fueron consolidando su posición, desplazando a la colectividad local cada vez más.

El discurso del imán, de un marcado nacionalismo, no sólo iluminó el corazón de los árabes más jóvenes, sino que hizo que la comunidad palestina entera se cuestionara su porvenir en tal hostil contexto. Es así como se organizó la primera milicia al mando del iman al-Qassam y su misión era atacar posiciones británicas en la zona utilizando la táctica de guerrilla. Al-Qassam cayó peleando por sus ideales -el conflicto necesitó de un mártir para justificarse y establecerse en la región- y el pueblo palestino lo amó por ello, desde ese momento la mecha se encendió y no se extinguió más. La región dio cuenta de las masacres más atroces a civiles inocentes por parte de los judíos y los ataques con bombas en respuesta a esas masacres orquestado por palestinos, en “territorio judío”, el terror encontró su lugar en Tierra Santa.

Este es un resumen bien escueto y superficial de un conflicto muy complejo, pero que de alguna manera me acercó a Tarek, quien me reconoció como un igual, en amistad.

Mi primer amigo en esta tierra, mi primer amigo palestino.


*

 

La estación de buses se encuentra en medio del barrio antiguo de Amman -particularmente humilde-, todo el mundo presente trata en todas las formas posibles que te subas a su taxi, rechazas a uno, a otro y te quedan mirando con cara de:

“Pero ¡idiota! ¡te vas a demorar 4 horas más en llegar a Wadi Musa!”

Y ahí uno trata de explicar que anda mochileando y bla bla bla y claro, nadie te entiende, todos creen que cargas una bolsa llena de oro.

 

De hecho, tengo una gran historia con esto:

Mientras esperaba el bus se acercó, un taxista que me estuvo hinchando las bolas un buen rato, de pronto, el hombre se baja de su vehículo y me pasa un teléfono móvil:

“is for yuuuuu, is for yuuuuuuu!”

– ¡chucha!

Agarré el teléfono y una persona me habla en inglés de las bondades de irse en taxi; que me demoro menos, que es más cómodo, que no me tengo que ir con la gente local, etc. Todo lo que no quería, y es que mezclarse con la gente es lo que yo busco, es económico, conoces algo de su dinámica social en el día a día e incluso puedes lograr que Saddam Hussein te regale un té -el chofer del bus es igual a Saddam-. Ya en el bus, nos fuimos rumbo a Wadi Musa por 7JD (5.000clp), la enorme diferencia de horarios entre el taxi y el bus sólo es porque éste, para iniciar su recorrido, primero debe llenarse y así nos quedamos esperando, tomando el té que gentilmente nos invitaba Saddam y que éste, haciendo casi una institución del correteo de taxistas, nos regalaba notables carcajadas. Cansados por la larga noche de vigilia en el aeropuerto nos dormimos las casi cuatro horas de viaje. Vagos, somnolientos y babosos recuerdos tengo del recorrido, en un abrir y cerrar de ojos lo verde pasó a blanco arenoso y nunca más cambió, nos internamos así en el desértico sur de Jordania esperando encontrarme con más increíbles historias para compartir.

Nos alojamos en la hostal Musa Spring, que por el maravilloso precio de 14JD (11.000clp)

“Le llevaba” una humilde pieza, la colcha, el agua caliente, todo lo que es el tv cable, la toballa de cuerpo entero, el water sin manchas de caca y el desayuno.

Durante la tarde bajamos al centro de la ciudad para conocerlo y comer algo, merienda que se atrasó debido a un fortuito y feliz encuentro con el dueño del hostal que conversaba un té con un amigo iraquí, dueño de una tienda de recuerdos y artesanías.

El tenor de la conversación: “De lo político y social” (cuando no), muy similar a la conversación que tuve con Tarek, mis anfitriones me invitaron un té (obvio), me preguntaron por mi estado civil (obvio), me cuestionaron el por qué no estaba casado (obvio) y me preguntaron por mi religión (obvio), para dar paso a una animada conversación en la cual me comentaban que la aparente estabilidad de la que goza Jordania tiene como antagonista el elevado costo de vida para las personas.

El amigo de Irak me dejó perplejo cuando me preguntó mi opinión sobre Saddam, tenía escasos segundos para pensar una respuesta que mostrara mi posición, no desencadenara un fin abrupto a la charla y que además me dejara bien parado de la trampa que me tendió, y respondí algo así:

“Cualquier líder capaz de asesinar a personas inocentes merece ser condenado”

 

La contra pregunta no se hizo esperar:

“Pero mire lo que ocurrió después que lo mataron, hoy mis hermanos matan sin asco a otros hermanos, con Saddam habían excesos pero aislados. Hoy Irak es un infierno, lo extraño mucho pero no puedo volver, before was better (lo de antes era mejor)”.

¿1658497_10203365862885276_2103880953_oAntes siempre fue mejor?, crecí y me desarrollé en democracia, en un país fracturado por una puta dictadura militar, crecí en un lugar en el cual los vecinos se saludaban y se organizaban, donde si no había plata para una pelota la hacíamos con bolsas y cinta adhesiva. Viví en un entorno en el cual resolvíamos nuestras diferencias a los combos cuando éramos pendejos. Bajo la lógica de la infancia sí, before was better, ¿desde la lógica política?, ni cagando.

Caminando cuesta abajo, vemos la proliferación de hoteles paltones con relucientes restaurantes, uno que otro minimarket, un humilde cementerio musulmán y muchos niños jugando en los escombros, disfrutando e imaginando historias fantásticas fuera del tiempo en casas colmadas de mierda y miseria, niños jugando a ser soldados entre ovejas y fierros oxidados, niños alegres compartiendo la felicidad de un día que se acaba, para renovar con nuevas e ilusorias esperanzas las cabecitas de estos guerreros del aguante, que no tienen idea de lo qué chucha es un tweet, que no tienen idea dónde queda Chile, ni el mundo de mierda que reside tras sus fronteras.

Before was better?

 

*

 

 

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Quisiera hacer un alcance en el cementerio que vi hace un rato, en el Islam existen una serie de reglas -Sí, más reglas- cuando un musulmán fallece, primero se debe dar aviso público del deceso para que la comunidad y particularmente sus herederos se enteren simultáneamente de la pérdida y que luego, con las posesiones materiales que haya dejado el fallecido cancelen todas las deudas que éste haya contraído en vida, para luego repartirse el excedente entre los familiares. En el Islam las deudas económicas contraídas por los fallecidos no deben traspasarse en forma de carga a los vivos, es injusto.

El protocolo del entierro considera el baño completo del fallecido por parte de un miembro de la Umma (comunidad islámica) cercano a la familia. Hay dos tipos de baño, el principal es con agua y el otro, de emergencia, se considera apropiado cuando no hay fuentes de agua cercanas al pueblo o cuando el agua es tan fundamental que no puede malgastarse en la ceremonia, para esos efectos el cuerpo del fallecido se lava con tierra en un baño seco.

El Islam no permite lápidas ostentosas o los mausoleos grandilocuentes que vemos en algunos cementerios cristianos, para el musulmán: “De la tierra venimos y a la tierra volveremos”. Por ello, una lápida sencilla bastará para designar el lugar del entierro, algunos más humildes simplemente coronan el lugar con una roca. En el ataúd, según las normas islámicas, tampoco debiera incurrir en gastos excesivos para las familias, de hecho basta con un simple cajón de madera que sirva para transportar el cadáver y que incluso, puede ser reutilizado por cualquier otra familia de la comunidad. El cadáver finalmente es cubierto por un sudario blanco de tres piezas para el hombre, cinco si es mujer y se deposita en un hoyo de profundidad aceptable que impida una profanación, la cabeza y el cuerpo del fallecido se orientan en dirección a La Meca.

Esto es todo por cuanto puedo decir de los servicios funerarios musulmanes.

 

*

Almorzamos en un puesto de shawarma, que para nosotros vendría siendo el carrito de las sopaipas o el de los tocomples, y la hospitalidad jordana nos vuelve a golpear cuando el muchacho que atendía, viéndonos comer los shawarmas en la vera de la calle, salió de su puesto de trabajo y nos hizo pasar al segundo piso del lugar, donde tenía unas mesas plásticas cubiertas con los clásicos manteles de cumpleaños piruja, ese mantel que terminaba todo agujereado por culpa del tío curahuilla que jugaba con su pucho Viceroy mientras basureaba a los honorables comensales pendejos de la mesa del pellejo.

/sopaipas/ chilenismo para: sopaipilla (masa de harina frita en aceite).
/tocomple/ chilenismo para: completo, hot dog.
/piruja/ chilenismo para: ordinario.
/curahuilla/ chilenismo para: ebrio.
/pendejos/ chilenismo para: niños pequeños.
/mesa del pellejo/ chilenismo para: mesa de emergencia, pequeña, ubicada al extremo de la mesa principal y utilizada sólo por niños.

 

El muchacho nos mostró primero donde debíamos lavarnos las manos antes de empezar a comer -muy musulmán- , nos enseñó cómo degustar mejor la comida y desapareció. Minutos más tarde volvió con una bandeja con dos platos gigantes de shawarma:

“Estoy muy contento de que venga a visitarnos, bienvenidos a mi país”.

 

Y nos regaló la comida tras despedirse llevando la mano a su corazón y pronunciando:

“As Salaam Alaikum”

/As Salaam Alaikum/ árabe para: “Que la paz sea contigo”.

a lo que yo le respondí:

– “Wa Alaikum Salaam”

/Wa Alaikum Salaam/ árabe para: “Que contigo sea la paz”.

 

Estamos en Jordania, país de mayoría musulmán, árido y tan hospitalario que de pronto nos regala uno de esos momentos que no quieres olvidar jamás en tu vida y es que en el cielo, entre los callejones de los arenosos edificios sientes el llamado del Imán a la oración del atardecer a todos los fieles que con ceremoniosa parsimonia dejan de hacer lo que están haciendo y se van a la mezquita a rezar, quienes no van, sacan una alfombra y rezan ahí mismo, realmente conmovedor.

Los misterios del Islam se abren en mi corazón como alguna vez lo hiciera el Budismo. En esta suerte de travestismo antropo etnográfico y cultural que profeso, no puedo sentirme más que agradecido y afortunado de todo lo que ha ocurrido en mi vida para llegar a donde estoy. Esta suerte de…”aventura”, me permite en una escala mínima y superficial fundirme con las diversas realidades de la gente local en forma plena y muy honesta, empatizando con ellos en aquellas cosas que nos separan, pero atesorando mucho más aquello que nos une. Mi rústica e intrascendente etnografía express por los misterios de la conducta humana tiene como base la observación participante tratando de identificar la relación que las sociedades tienen con la religión, su cultura y como a través de ellas se manifiesta el ser social en temas tan triviales como su relación con el miedo, el rol de la familia, los ancianos, el enamorarse, el peso del pasado, su disposición al futuro y qué sé yo.

La religión o la negación de ésta, supone para mi, una cáscara que moldea la esencia de cada persona, separándola de otras formas de pensamiento, pero no fracturando lo que nos hace esencialmente humanos, nuestra relación con lo “místico” es un cambio en la forma y no tanto en el fondo. Acá también la gente local habla de la gente buena y la mala, esto que puede parecer bastante obvio, pero adquiere sustancia cuando quién te lo dice es una persona cuya sociedad es constantemente estigmatizada por los medios y la sociedad occidental.

De vuelta al hostal y a descansar, mañana nos vamos a Petra.

 

Siguiente capítulo, Medio beduino.