17 Febrero 2014; El Cairo, Egipto.


 

Llegamos a El Cairo muy cansados, son cerca de las 2:00 hrs y nuestro vuelo -cambiado por EgyptAir- rumbo a Amman es a las 16:00 hrs. Es decir, nos espera mucho tiempo muerto. Indignado, hediondo a bolas y a ala me dirijo al mesón de EgyptAir. Tras el mesón un alegre personaje me da la bienvenida a la oficina de atención al cliente -atención mis pelotas, pensé- El personaje, con una amabilidad que desborda por todo el mesón me indica que debo dirigirme a otro mesón, ubicado 20 metros más allá. Con cada paso que doy siento el sopeo indiscriminado de mis presas atrapadas durante dos días seguidos en mis ropajes de “seda”, sin ver la luz del sol o sentir la caricia tibia del “chorrito” de la ducha.

“Hola, necesito poner una queja… estoy muy enoja…., necesito una comp….”

– Estimado Señor no se preocupe, la compañía, consciente de su error, nos ha indicado que le proveamos una habitación, transporte y alimentación durante su espera en uno de nuestros hoteles 5 estrellas. ¡POR LA CHUCHA, todos mis discursos de la felicidad humana pueden irse a la reverenda mierda porque en este momento la felicidad tiene forma de cama, comida, ducha Y GRATUIDAD!

Esperamos unos momentos a un muchacho -cuyo nombre no puedo recordar, obvio- quien hizo todas las gestiones con el personal del aeropuerto y el hotel. Ahora somos los flamantes portadores de una visa para entrar al país de los faraones, las pirámides y últimamente, cuna de uno de los mayores conflictos sociales de Medio Oriente.

Entramos a Egipto por la puerta de atrás y “sin pagar un peso”. Ya nadie habla de Mubarak o Morsi en voz alta. La Revolución del 2010 que unió al pueblo egipcio -sin importar credo- contra el absolutismo de Hosni Mubarak dejó serias heridas en el entramado ideológico y social de la ciudad. Luego, tras la asunción de Mohammed Morsi, partidario del grupo político de los Hermanos Musulmanes, las divisiones comenzaron a acentuarse, conduciendo a los egipcios a un caos social de proporciones.

Para entender un poco el tema les comento que la agrupación de los Hermanos Musulmanes nació en Egipto bajo el alero de Hasan Al-Bana que en ese entonces se desempeñaba como profesor. Él sostenía que la sociedad egipcia debía mantenerse en la senda del Corán y por consiguiente, logró que muchos musulmanes radicales se adhirieran a su movimiento político-religioso que incluso, con el paso de los años logró que sus células se extendieran a otros países de Medio Oriente, como por ejemplo la convulsionada Siria. Hoy, tanto Morsi como Mubarak se encuentran en prisión. El golpista General Al Sisi, cumple el rol de mandatario en un país donde al menos un integrante de cada familia es parte del ejército, en un Egipto que socialmente aún vive de la sombra que cobija el recuerdo de uno de los líderes militares más influyentes, queridos e importantes tanto de Egipto como del Oriente Medio; Gamal Abdel Nasser, éste llenó de gloria a su nación tras expulsar a los ingleses del canal de Suez, nacionalizarlo y declarar abiertamente su intención de terminar con el estado de Israel. Lo anterior explica en parte porque la sociedad egipcia no ve con malos ojos un alzamiento del poder militar en defensa de la gente y el orden público. El 8 de junio de 2014 el ex General Al Sisi ha jurado como Presidente de Egipto.

 

Durante mi visita el país se mostró como una sociedad temerosa que clama por justicia social, mejores condiciones de vida, empleos y libertad.


*

 

Screen shot 2014-07-06 at 10.48.42 AM“Le Passage” es el nombre del hotel al que hemos llegado, son las 3 de la madrugada y todos estos weones sonríen y con razón, la actual situación tiene a Egipto sin turistas y los dependientes no pierden ningún momento para aprovecharse de nuestra ilusión y encajarnos el “PIRAMIDAZO”.

“¿Quisieran hacer algo mientras se hospedan con nosotros?, ¿Quizás algún museo?”

-Queremos ir a ver las pirámides-

“Ok, la entrada y el transporte son 60 EU”

– Ok.

No teníamos pensado pasar por Egipto, pero estar acá representaba una oportunidad única y nada, tomé la decisión, nos apretamos un poco el cinturón y nos largamos en 4 horas más a conocer las pirámides.

Tras el suculento buffet del desayuno, nos cargamos con frutas como si fuéramos unos viles buitres y nos encaminamos a encontrar a nuestro chofer. Ali era un hombre de edad avanzada, muy gentil y con él pude hablar de todo sin problema alguno. El hombre ama a su país, a su ejército y recuerda a Nasser como un héroe. Siendo musulmán, Alí no se inmuta para culpar y condenar a Morsi por ocasionar el altísimo desempleo y unas cuestionables políticas públicas.

El Cairo es un desastre, la increíble cantidad de edificaciones sin terminar no sólo forma parte de un país en decadencia tras la Revolución, sino que también habla de un gigante de arena que trata desesperadamente ponerse de pie en el barrial de la calle, la basura de las esquinas y la efervescencia de sus gentes.

 

[El tráfico acá es el terror, adelantan sin señalizar a más de 130kph, se mueven de un carril a otro y embisten sin culpa a cualquier insensato que deje de pisar el acelerador con determinación]

 

 

1888905_10203365486235860_716435704_oLa primera parada la hacemos en el Nilo, cuna de la civilización egipcia. El sucio y fétido río alberga en sus riberas el único verdor importante que he visto desde que me bajé del avión. La vista provee una suerte de “oasis” que en algo disminuye mi pésima primera impresión.

Continuamos el frenético camino hasta sentir que mi mecanismo de defensa se activaba tras escuchar un familiar: “Are you happy with me Sr.?” Amigos míos, sepan todos Ustedes que en Egipto, Jordania, Nepal, India y quizás cuantos otros sitios más, aquello sólo significa: “me tienes que dar una propina sí o sí”.

Explicarle a alguien que piensa que tú cargas bolsas de oro, que en realidad eres un pobre diablo que viene a pasar pellejerías sólo por tener alguna historia que contar es algo que francamente lo creen pocos, de verdad. Ahora, si les dices que viajas a dedo, que comes barato y que duermes en la calle, es lo mismo que decirle a alguien que fuiste a mear sin mojar la taza del baño, es decir… ¡imposible! y aquello no evita el embarazoso momento en que, tras pasar 20 minutos en una tienda de papiros, aceptar el té que amablemente te ofrecen y escuchar la milenaria enseñanza de su arte, le dices al dueño de la tienda que no compraras nada, dejando a éste con su virilidad comercial totalmente destruida.


/mear/ chilenismo para: Orinar.

 

Tras andar unos minutos en silencio, impactado por el caos que reina ante nosotros, me percato que tras doblar una esquina aparece una figura triangular de colosales dimensiones que se levanta imponente ante mi atónita mirada. Nunca olvidaré aquella impresión de asombro al ver como entre los edificios aparecía Keops, la pirámide más alta.

Avanzamos hacia la entrada del complejo turístico hasta que un grupo de poco amistosos egipcios se abalanza sobre el auto provocando los gritos desaforados de Ali y obligándonos prácticamente a rodear el complejo. “Is too dangerous Sr.”

Concertado o no por los egipcios, dimos la vuelta y tuvimos que pagar 15 euros más por un caballo famélico que ingresó por un callejón lateral y sin ningún tipo de custodia.

Trucho, ¿cierto?.

 

/trucho/ chilenismo para: Sospechoso, engañoso.

 

Debo mencionar que, nos querían cobrar 50 euros por el viaje a las pirámides que consistía sólo en visitar un par de cuadras, así que tuve que hacer gala de mi mejor arsenal de lástima/regateo/indignación/manipulación para conseguir los 15 euros mencionados antes, como les dije, nunca pensamos estar en Egipto y había que hacer esfuerzos sobrehumanos para no perder el poco dinero que teníamos.

El camino hacia las pirámides lo hicimos montados en Michael Jackson, un famélico caballo que era dirigido por un enjuto guía que lo conducía por una rampa llena de mierda de burro/camello/caballo.

 

*

 

 

1800092_10203365510156458_1559277774_oSueño destruido

Pasa que el entorno que rodea a las pirámides es tan deprimente, sucio y desordenado que me sentí estafado. No hay turistas por ninguna parte, sólo egipcios y sus animales, ni en el peor de mis sueños imaginé este lugar tan feo y mal cuidado…¡PIRAMIDAZO!

Seguimos el nauseabundo recorrido tratando de esbozar una muy poco honesta sonrisa durante cada “chiste” que nuestro guía/conductor/fotógrafo nos hacía, cada cierto rato el hombre paraba la carreta, nos hacía posar en las más ridículas poses de la vida -aquellas fotos jamás verán la vida pública- , el PIRAMIDAZO sigue pegando duro.

Para Virginia todo es muy nuevo, primera vez que se sube a un avión, primera vez fuera de Chile, primera vez tan a la mierda y nada, aceptó inocentemente la invitación de cualquier sagaz egipcio dispuesto a exprimirle sus euros. “Virginia, no lo pesques”, “Virginia, no te subas te va a cobrar hasta por mirarlo”, “Virgnia…” Y Virginia hace buen rato estaba arriba del camello disfrutando de la misma vista, un par de centímetros más arriba del piso, PIRAMIDAZO, ¡10 euros la gracia!.

Salimos del “complejo turístico” con la amarga sensación de haber tratado de ser sistemáticamente embaucados, pero con la satisfacción que otorga el haber aprovechado la oportunidad de visitar las pirámides hasta que…. PAFF!, el guía/conductor/fotógrafo/noséquechuchamás ¡nos pide propina!, tenía pensado en darle una suma de todas formas, siempre he tenido la deferencia de entregar un poco más a quien hace la mayor parte del trabajo. Sé que no es mi responsabilidad, y la de él tampoco pasa por entender realmente lo que significa viajar como mochilero.

En fin, le di 10 euros y ante su mirada de desaprobación lo insté a que me llevara donde su jefe para preguntar la naturaleza de tanta mala onda, conseguí que el hombre se asustara y no dijera nada más hasta llegar al sitio desde donde partimos.

Pero la aventura no termina ahí, llegados al punto de partida nos asaltó una vieja que vendía lociones y perfumes naturales.

 

“Virginia no entres, te van a cobrar por todo… Virg..”

 

No alcanzo a terminar la frase y ya estábamos sentados en una salita llena de estanterías con perfumes de los más diversos colores y olores.

Lo difícil de la situación era que ninguno de los dos usamos perfumes y explicarle a la vieja que nos inclinamos por nuestros incomparables olores naturales con fragancia a mar en el caso de la señorita y de frutos del bosque en el caso del caballero, nos hizo perder más del tiempo que teníamos considerado. Salir de ahí no fue fácil, tuve incluso que expresar airadamente -cuando no- mi molestia para que nos dejaran continuar.

 

-“Are you both happy?”, dice el sobreactuado taxista.-

Yeeeeeeeeeeeessssss, respondimos con cara de poker y evidente sarcasmo.

 

Rumbo al hotel el caos vial nuevamente nos hace considerar lo arriesgado de la empresa, debíamos llegar al hotel, comer, cagar y ducharnos en una hora para poder llegar a tiempo al siguiente vuelo.

 

A un terrible exceso de velocidad, una vejiga a punto de estallar y muchos “are you happy with me?”, llegamos finalmente al hotel, momento en el cual nuestro conductor nos clama por propina.


¡PIRAMIDAZO!, Arrancar de Egipto es menester.

 

 

Siguiente capítulo, Pura hospitalidad.

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