21 Febrero 2013; Thimphu, Bután.


 

@rugiendola 3 dias en Bhutan y ya he cumplido mi objetivo, desenmascarar y sacar la fachada mística y semi-perfecta q rodea este fantástico pueblo, es un hecho que existen 2 países diferentes acá, reflexiones al regreso…

 

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Me llama poderosamente la atención todo lo que ocurre acá, mi mente está contrariada con un montón de hipótesis, conjeturas weonas, pajas variadas y preguntas, sobre todo preguntas.

He vuelto a Thimphu y hoy es el cumpleaños de su Majestad el Rey Dragón, Jigme Khesar Namgyek Wangchuck, como les comenté, el hombre está de gira en Bangladesh pero de igual forma toda la ciudad se vuelca a celebrar al estadio, puedo ver scouts, escuelas de danza, gente común en su tenida de gala, todos desfilando, bailando o haciendo competencias, todos celebran a su Rey y lo aman profundamente. La civilidad del pueblo butanés conmueve, respetuosos en cada minuto, participativos y cultores acérrimos de sus tradiciones.

 

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¿De dónde viene este amor incondicional al Monarca?, trataré de explicar este asunto apoyándome en las conversaciones que he tenido acá y en algunos artículos que leí cuando estaba planificando el viaje:

Los butaneses siempre han estado favorables a la idea de que un Monarca dirija los designios del país. No fue hasta la asunción al poder del padre del actual Rey la que cambió para siempre la forma en la que se vería a este pequeño país enclavado en el corazón de los Himalayas. Jigme Singye Wangchuck, cuarto Rey de Bután, consolidó la democracia de su país durante el año 2008. Su palacio no fue más que una modesta cabaña y fue reconocido por su gente como “el primer funcionario del pueblo”, ama y se desvive por su gente, de hecho cuando la gente quiso construirle un palacio les dijo que invirtieran ese dinero en escuelas y hospitales, que él sólo necesitaba su cabaña para vivir. Es innegable que con estos pequeños gestos fue capaz de generar una devoción inmensa en este pueblo, devoción que sería reforzada por de una serie de medidas que pusieron finalmente a Bután en un lugar del concierto internacional, Jigme Singye con sólo 18 años fue el Rey que promovió y sostuvo que el desarrollo del pueblo se podría medir con un indicador distinto al clásico PIB. De fuerte arraigo budista, este nuevo indicador llamado Felicidad Interna Bruta (FIB) pregona la concreción de un estado donde el desarrollo sustentable del pueblo vaya en estrecha relación a su crecimiento espiritual, básicamente lo que en budismo se llama “el camino del medio”.

 

La FIB se sostiene en cuatro pilares que alinean las políticas sociales del Gobierno:

1.- Desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo.

2.- La preservación y promoción de la cultura.

3.- La conservación del medio ambiente.

4.- El buen Gobierno.

 

¿Qué tal?.

El modelo es imposible de implementar en las economías occidentales, pero 881917_10200751069917086_695882504_oacá parece funcionar, quizás porque el país es pequeño, quizás porque la idiosincrasia sumisa de este pueblo permite que lo gobiernen libremente. Preguntas hay muchas, la única certeza que tengo es que el modelo parece funcionar bien y que Bután puso su granito de arena en el concierto mundial generando la discusión y permitiendo que un grupo de prestigiosos académicos, entre ellos el premio Nobel Joseph Stiglitz estudiaran este nuevo modelo social y político de fuerte arraigo humanista. Lo paradójico es que ellos, al tener “consolidado su modelo” sólo se esfuerzan por desarrollarse sustentablemente, mientras nosotros en Chile, estando ad portas del desarrollo, estamos inmersos en nuestras luchas individuales y clamamos por nuestros derechos humanos y sociales esenciales como la educación gratuita, la salud gratuita, la vivienda, derechos que se han privatizado y a los que sólo optas según la categoría de ciudadano a la que pertenezcas.

La historia de este fantástico Monarca llega a su fin cuando decide que el pueblo tiene derecho a escoger a sus gobernantes y parlamentarios libremente, mandó a una serie de intelectuales butaneses a estudiar las diferentes constituciones de los países desarrollados de Europa y Asia, y consolidó, sacando lo mejor de cada constitución, su propia carta de navegación que hoy es capaz de alinear a un pueblo entero en la consecución de su proyecto país. Jigme Singye Wangchuck abdicó finalmente el poder en su hijo Jigme Khesar que hoy gobierna el país junto al parlamento (Monarquía Parlamentaria).

He tenido un choque cultural importante acá y me siento un poco mal al respecto, tiene que ver con lo poco que apreciamos nuestra propia cultura como chilenos y ciertamente me incluyo en la crítica, me encuentro acá, viendo un espectáculo impresionante basado en el respeto y el cariño, donde a través de una manifestación tradicional en forma de baile o canto, se celebra el cumpleaños de quién los butaneses dicen: “nuestro Rey es el primer empleado del pueblo” y no puedo evitar acordarme de las lateras clases del “Trote”, o lo que me costó bailar cueca, o el asco que me produce nuestra cuestionable clase política. ¿Por qué cuesta tanto amar lo nuestro?, ¿por qué acá, en tierras extrañas me viene una suerte de pertenencia que no llego a experimentar en mi propio país?, ¿qué habrá estado mal en mi educación que no se me inculcó el valor que tiene ser chileno? ¿Cuánto de ese desarraigo se explica con la profunda desigualdad de mi país?, ciertamente mis respuestas están basadas en mi extremo nomadismo, pero hay otras que residen en lo más profundo de nuestra identidad como nación, desde cómo enfocamos nuestra visión de mundo y de país.

En Bután no hay espacio para la vergüenza, no saben qué es eso, es más, de súbito Dawa, mi guía, se paraba y se ponía a bailar o cantar a pito de nada. Un gran tipo Dawa, hemos estado viendo el espectáculo cerca de 3 horas y me agradece enormemente que esté interesado en su pueblo.

Hablamos mucho de la familia y su rol en la sociedad, del deber y me reconforta saber que alguien al otro lado del mundo esté de acuerdo con mi filosofía de vida, ¿será que somos todos iguales y que las ilusorias barreras demográficas, políticas y religiosas nos hacen comportarnos como estúpidos?. Es bastante obvia la respuesta, pero acá, a kilómetros de distancia se palpa en cada palabra, en cada gesto desinteresado, somos todos uno y no somos nada sin el otro.


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Anoche he descubierto el lado oscuro de un pueblo que lucha por hacerse un espacio en el mundo, quizás soy muy severo en el comentario pero creo que toda acción y decisión que acá se toma viene concebido por un plan maestro. Bután no tiene industria ni menos mano de obra calificada. India, como su partner comercial, se encarga de la edificación de sus edificios, de la construcción de sus carreteras, caminos e incluso de su alimentación, en Bután los cultivos se reducen a un par de tipos de arroz, manzanas y sería todo, no exportan nada salvo energía hidroeléctrica. En definitiva, deben recurrir a otros países para importar profesionales que ayuden al desarrollo social. ¿Feudalismo deliberado o falta de apoyo internacional?, sea como sea Bután es un misterio y no podré revelarlo en tan corta estancia.

Acá existen dos mundos, está el lujoso mundo del turista y el mundo común, ambos se relacionan muy poco como expliqué antes. No tienes permitido salir del hotel sin la escolta de tu guía y me es difícil acceder a ese requerimiento -que igual desobedezco-, parte de mi aventura por el mundo tiene que ver con estar con la gente, pero entiendo que todo esto forma parte del “plan maestro”, plan en el cual el gobierno busca impedir a toda costa que el turista no “contamine” esta “ejemplar” sociedad. Es cierto que traemos muchos vicios (tabaco, alcohol, drogas, intolerancia, envidia, etc.) y me parece estupendo que el estado se preocupe por conservar intacta su cultura, pero al mismo tiempo mi experiencia como viajero se limita mucho y me hace cuestionar todo con o sin fundamento.


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882354_10200754146513999_14211243_oHe mencionado que a Bután llegan casi puros viejos adinerados, mi guía es clever y de inmediato reconoce la brecha social que me separa del resto de los visitantes. Reconoce que ha tenido clientes arrogantes, payasos y algunos personajes superficiales pero se alegra de que venga acá gente distinta y con otra disposición, buscando algo más grande, quizás algo que me ayude a hacer una pequeña diferencia de vuelta en Chile. Naif como suena, es la vida que decidí vivir y me digo en voz alta cada vez que veo a un viejo “que pena” y no lo digo por su condición etaria, lo digo porque ellos con menos edad serían capaces de transmitir lo que pasa acá, agarrar parte de los intensos valores de este pueblo en forma de conocimiento y llevarlo a su gente para seguir aportando a una sociedad inclusiva y tolerante.

Acá en los días que llevo solo he visto cinco personas “jóvenes”, entre 30 y 38 años quizás, no es común el turista joven según me comenta Dawa y es que Bután es un destino súper caro y la gente joven prefiere destinos como Nepal e India por la economía que representa visitarlos, en mi caso hubiese pagado lo que sea por venir y buscar la verdad de este modelo, es necesario convencerme de que la gente acá está conforme y feliz, de que este es un país en el que merecen nacer mis hijos, porque de eso también se tratan mis viajes, todo se trata de la pertenencia.

El Bután de los turistas reside en el dorado de sus hoteles y en la abundancia de su buffet, mientras el otro pasa desapercibido tras las murallas roídas de sus casas, todas las maravillas que salen al exterior y las que se comentan en la dimensión turística son parte una máquina muy bien aceitada y dedicada a la satisfacción del cliente, siempre al turista.

Como expliqué, Bután importa todo, el consumo interno se sostiene en sus únicas dos grandes fuentes de ingreso, la primera es la fuerza de sus ríos ya que al estar enclavado en las alturas del Himalaya tiene a su haber una de las reservas hídricas más grandes del mundo, así este pequeño país a través del oportunista gobierno Indio “exporta” su energía. La otra fuente de ingreso es el turismo, los altos costos que éste tiene para los visitantes sostienen cada uno de los beneficios públicos y sociales de la gente, educación y salud gratuita se financian con el impuesto que el gobierno recorta a las agencias de turismo, éstas a su vez generan paquetes turísticos ad-hoc haciendo la experiencia del turista en el país algo cosméticamente inolvidable, el turista promedio se divierte viendo edificios, fotografiando monjes y comprando cosas. Para el turista promedio Bután sería como Laurence Golborne, les encanta que el roto le doble la mano al destino y sea alguien en la vida, es pintoresco, pero para ellos no dejas de ser simplemente un roto, Bután es de hecho un país casi medieval pero cuenta una riqueza social única en el mundo, valor al que han sabido sacar partido en el turismo enfocándose en los seniors adinerados.

 

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Bután es la niña bonita entre el caos de Nepal, India y China, en sus calles no ves gente pobre porque son muy pocos y se encuentran en las regiones montañosas, no los ves a simple vista pero están ahí. La base de la sociedad butanesa es la educación y no hay más. Preguntas a cualquier persona acá y todos te responden lo mismo, todo el resto es mero accesorio y sirve para llamar la atención del concierto internacional y por consecuencia, que el turista venga a gastar su dinero acá. Estos tipos necesitan lucas y creo que van por el camino correcto, quizás la propuesta es agresiva pero funciona de maravilla bajo el alero de la religión, históricamente la unión más peligrosa del mundo.

Quizás para esta gente la sociedad perfecta se construye con normas férreas pero honestas, quizás un pueblo tan sumiso como este necesita de algún letrado que guíe los destinos de los ciudadanos y lo encuentro lógico, debemos rodearnos de personas que nos permitan alcanzar metas más altas, por ello los esfuerzos en educación buscan promover a los buenos alumnos, becándolos en las universidades más prestigiosas del mundo para que luego vuelvan a Bután a hacer la diferencia. Mientras tanto el país se asesora con profesionales de múltiples nacionalidades y de marcado corte humanista en aras de ocupar el vacío que pronto ocuparán sus futuras generaciones de estudiosos.

[Sigo más rato, me dio hambre]

 

Capítulo 10: Un León rumbo al Nido del Tigre; Takstang Monastery.