27 Febrero 2013; Punakha, Bután.


 

@rugiendola Buffet del desayuno ven a miii

 

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7:45hrs. Desayuno

Vamos a Punakha por una ruta de montaña con miles de tonos de verdes diferentes, olores, nieve y muchos templos. Me llena el alma tanta belleza, el auto se detiene en el Dochu la Pass (3.100msnm), uno de los pasos más altos del país, en él se encuentra un monumento que conmemora la victoria del Ejército Real butanés sobre los insurgentes de la vecina provincia India de Asam. 108 stupas coronan el paso en lo alto de una colina, éste es quizás el monumento de mayor altitud que posee Bután. Luego de las fotos de rigor volvemos al camino.

En el cielo, las nubes esponjosas no dejan de acompañarnos, a menudo me dan la sensación de estar en un lugar místico, flotando por los cielos del último Shangri-la o bien internándome en nuestra Ciudad de los Césares, haciendo alusión a algo más criollo. Todos los paisajes acá te dejan sin aliento, te obligan a estar aquí y ahora, presente en todo momento con los sentidos abiertos tratando de absorber lo más posible.

Seguimos discutiendo de política y sociedad con Dawa, nos hemos paseado por los atentados a las torres gemelas, los poderes políticos en Chile, racismo, desigualdad, etc. Está impresionado por la conversación que hemos sostenido estos días, me dice que soy un visitante atípico y complejo, demasiado conocedor de su país. “Llevo 3 años juntando plata para estar acá poh”, le respondía orgulloso.

Llegamos al fin a uno de los lugares que no puedes perderte si vienes a Bután, el famoso Punakha Dzong, “Dzong” es una palabra usada para fuerte o fortaleza, en el Reino existen varios Dzongs y como mencioné antes, los poderes político y religioso residen en este edificio en el cual se toman las decisiones que conciernen a Punakha y sus alrededores, es como el ayuntamiento o municipalidad para nosotros en Chile. Hoy, hay festival al interior del Dzong y la gente se viste de gala, un desfile de llamativos colores ocupan todos los lugares de la fortaleza. En el festival están las principales autoridades de Bután, debería estar también su Majestad el Rey pero éste se encuentra de gira en Bangladesh, en representación suya está el máximo representante del poder religioso en el Reino.

 

857835_10200751163439424_1049799834_oDel Festival

 

Se celebra acá el Punakha Tshechu and Drubchen, básicamente consiste en la conmemoración histórica del victorioso levantamiento de una milicia butanesa en contra de una invasión tibetana que pretendía apoderarse de una reliquia sagrada, esta victoria asentó los cimientos para la estabilidad interna y la paz del país.

El festival en sí mismo es una maravilla aburrida, con masivo y colorido marco de público. Es una instancia de encuentro para la familia, ellos traen su cocaví, sus bebidas y comparten el tiempo junto a otros.

861392_10200751155319221_1892738989_oUna serie de grupos artísticos nos enseñan la historia del país utilizando la danza y el canto como expresión, el problema era la eternidad y lentitud de los bailes, 15 minutos de monotonía en colores duraba cada uno de ellos, me acordé incluso de lo “tortuoso” que fue aprender el trote tarapaqueño y he encontrado demasiadas similitudes con nuestros bailes andinos, particularmente con nuestra diablada. Cada cierto rato entraban en escena unos demonios borrachos portando falos de madera, imagino que su función es entretener a la audiencia, eran un show aparte y de vez en cuando se acercaban a alguien y se lo punteaban, o les pasaban el falo de madera en la cara, la manifestación viva de nuestro popular pico en el ojo hacía vibrar a niños y adultos, la sexualidad acá no es tabú y Bután es un pueblo que rinde culto a la virilidad y al origen de todo, osea… el pico acá la lleva y se manifiesta tanto en sus historias como en su arte.

 

/Puntear/ chilenismo para: Rozar con el miembro viril alguna parte del cuerpo de una persona.
/Pico en el ojo/ chilenismo para: Meter el miembro viril en el ojo de alguien. También se utiliza cuando alguien a engañado a otra persona, “te metieron el pico en el ojo”.

 

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830434_10200751110118091_612976090_oDel Dzong

 

Es impresionante el edificio, se encuentra edificado en una isla que es rodeada por dos ríos, uno hembra y otro macho, se distingue por la fuerza de su caudal. Es impresionante percatarse de ello, están uno al lado del otro, a alturas similares y sin embargo, uno es enérgico y torrentoso mientras que el río hembra es una taza de leche. Tras cruzar un puente increíble llegamos a la entrada principal del Dzong, una escalera empinadísima nos da la bienvenida permitiéndonos ingresar al patio principal que en cuyo centro se encuentra el árbol de la Bodi, en el cual el Buda histórico Shakyamuni logró su iluminación. El árbol de la Bodi fue traído desde Sri Lanka y es uno de los símbolos más venerados del Dzong.

 

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830336_10200751187800033_1572671485_oInnumerables pasillos conectan con el patio principal, entre ellos encontramos la escuela, las piezas de los monjes y baños, más adelante llegamos al segundo patio donde se encuentra el templo principal -está prohibido tomar fotos dentro de todos los templos de Bután-, en el altar principal se encuentran las tres figuras más importantes de la historia del país Lord Buddha, Drukpa Kunley “The Divine Madman” y el Gurú Padmasambhava.

Tras ver algunos números artísticos el estómago comienza a alegar, un par de gestos técnicos a Dawa bastaron para ponemos en marcha para almorzar, hay muchos turistas por acá, la mayoría son veteranos. Almuerzo solo, ya que acá tampoco es permitido a los guías almorzar con los clientes -me indigna mucho esa wea, pero no hay otra-. Tras degustar una comida sin picante -gran decepción-, veo a la mujer más linda de mi viaje, rusa seguramente, acompañada de un pelado desagradable y estúpido… ya me detendré a mencionar el impasse que tuve con ese grupo.

856282_10200754016430747_917532570_oNos dirigimos al monasterio de la fertilidad que, entre los años 1455-1529 albergó a un monje llamado Drukpa Kunley, más conocido como “The Divine Madman”, él promovía la salvación de la gente a través del sexo, es decir, este monje se las folló a todas. Es un personaje muy querido en Bután y su legado permanece pintado en muchos lugares del país. Falos de todos tamaños, formas y colores son parte del decorado tradicional de edificios y casas, son símbolos de virilidad y buena fortuna.

Mientras caminábamos divisé a una pareja local, sus rostros se mostraban compungidos y se dirigían en dirección al monasterio. La pareja llegó junto con nosotros al templo e ingresaron al salón principal en donde un grupo de al menos 10 europeos “meditaba”, pintoresco espectáculo por decir algo… la pareja butanesa en definitiva subió a buscar la bendición del monje a cargo del monasterio, quizás no podían tener hijos o qué sé yo, sus rostros expresaban que algo no andaba bien y es tradición que las parejas suban al templo en busca de una bendición para poder construir una familia. Asumo que el Abad es quién hace la bendición, la cual termina con el monje en cuestión untando una varilla en agua y depositando esta en la cabeza de la joven y aproblemada pareja.

A continuación, mi indignación en la tierra de la felicidad: Tras la bendición a la pareja un estúpido del grupo de europeos pidió efusivamente que el monje hiciera lo mismo con él, ante la mirada atónita de todos los monjes presentes, los guías, los locales, la pareja aproblemada y la mía. “Bless me, monk”, “bless me!” y de a poco cada uno de sus amigos empezó a pedir encarecidamente la bendición como si fuera un show, risas por allá, gritos por acá en un lugar sagrado y teniendo 0 empatía por la tradición y el momento particular de la pareja.

Templo de la fertilidad

“¿Qué le pasa a este imbécil?” espeté con tono fuerte, “esto no es un juego, tiene que respetar”, “odio a estos payasos de mierda”, tras mi iracunda intervención sentí un poco de vergüenza que fue pasando a medida que sentía puestas sobre mí muchas miradas silenciosas de aprobación, entre ellas las de la pareja. Este hecho en particular me hizo perder total interés por la mina rica que estaba meditando, me hizo cuestionar a todos los místicos que por tener plata pueden hacer lo que quieran en un país más dócil y más importante aún, consolidó un vínculo de amistad con Dawa, mi guía, que a esas alturas se debatía mentalmente en cómo ofrecer un buen servicio a un visitante complejo e irritable como yo. Que weón más raro debo ser para él, sin embargo el tema se cierra con el comentario de un local: “ésta es la clase de visitantes que queremos aquí, respetuoso”, le explico mi postura a Dawa mientras bajábamos la colina, le hago una analogía de cuando un invitado llega a mi casa. Tiendo a empatizar mucho con la gente común y este tipo de turista me descompone, el típico primer mundista winner que cree que puede venir a cagarse en las tradiciones de un pueblo simple y humilde.

[Llueve en Punakha]

Tras la visita al monasterio del libidinoso “Divine Madmen” volvemos al Punakha Dzong, el primer día de festival ha terminado y nos vamos al “mercado” de la ciudad, donde vendían cosas para los niños básicamente, preferimos parar la visita e irnos al hotel a seguir comiendo y conversando.

Dawa como un ninja me acompaña durante la cena, recuerden que está prohibido para los guías acompañar a los clientes durante las comidas, agradecí mucho el gesto y tengo tanto por conversar… intento hacerlo con las niñas que atienden el hotel pero su timidez o bien, el apego a la estricta reglamentación para con el cliente las convierten en tímidos cervatillos.

En fin, me encuentro cenando con mi amigo Dawa que sólo pide un té, hemos tenido una de esas conversaciones de día viernes después de la universidad, en la cual estabas raja de curado cambiando el mundo con tus camaradas. He descubierto así las carencias de un país contradictorio, cerrado y único. De entrada me parece insólito que en un país budista exista un mundo para los turistas y uno distinto para la gente común, en el mundo del turista el servicio es de lujo, los autos son del año y la experiencia es de tipo boutique, en este mundo no puedes establecer lazos con las personas, debes ir acompañado por tu guía a todas partes y no me gusta para nada, estoy cansado de las reglas weonas que sin embargo, con el altercado de hoy me han demostrado que se sustentan en convicciones de preservación muy fuertes.

/Raja de curado/ chilenismo para: Borracho.
/weonas/ chilenismo para: Tontas.

 

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Capítulo 9: “El Rey Dragón”