26 Febrero 2013; Paro, Bután.


 

@dojunsan Estoy en Bhután conchetumadre!!!!!! Al fin. Amo este país!!!

 

859191_10200751046876510_1175197619_oMaravilloso, creo que al fin pude ver parte del Everest, el viaje ha durado cerca de una hora y en su parte final el avión ha descendido entre escarpadas montañas cubiertas de nieve, he llegado al lugar que siempre soñé, al fin piso suelo Butanés, tras el papeleo de rigor detecto a un compatriota. “Chileno!” le grito, y me responde con el clásico “Wena weón oh!!”, intercambiamos palabras de buena crianza, compartimos nuestras rutas e itinerarios, venía de los Annapurnas también y se quedará 5 días por estos lares, encontrarse con un chileno acá…surrealista.

El aeropuerto de Paro es pequeño pero precioso, todas las personas lucen sus atuendos tradicionales (su uso en lugares públicos es un decreto real), la arquitectura tradicional de Bután es compuesta mayoritariamente por madera que posteriormente es pintada de diferentes formas con llamativos colores, hay mucha influencia tibetana en el arte butanés, la experiencia es alucinante, cambio algo de dinero y la comunicación interpersonal cambia radicalmente, sonrientemente me pongo a hablar con la persona que me atiende como si fuésemos amigos de toda la vida, hay un aire distinto acá, todo está limpio, toda la gente es cordial, estoy feliz.

Al salir del aeropuerto de Paro intento buscar mi nombre entre muchos carteles, finalmente pillo a mi guía que me lleva -tras un cordial saludo- inmediatamente al auto, una flamante Hyundai Santa Fe del año quizás.

Mi guía es un hombre de risa fácil y aspecto de Hobbit, queda gratamente sorprendido ya que lo he saludado en Dzongkha, su idioma nacional, “Kuzu Zangpo La”. Estoy acumulando puntos gracias a la Lonely planet que compré en India.

/Kuzu Zangpo La/ butanés para: hola.

Nos dirigimos a Thimphu, capital del país, pero antes visitamos dos lugares: el primero era un monasterio abandonado al cual accedes por un puente colgante del terror, posterior a eso vamos a un sitio en el cual comprendo la fuerza y convicción religiosa del pueblo butanés. Llego al puente que conecta Bután con la ciudad India de Sikkim, el puente se encuentra construido en el punto donde se unen dos ríos: el Pachu y el Wanchu.

/Chu/ butanés para: agua.

Las creencias locales dicen que cuando dos ríos se cruzan, la intersección entre ellos da cabida al nacimiento de demonios que perturban el orden del lugar, para contrarrestar el efecto de los demonios la gente local construyó tres stupas, una nepalí, otra tibetana y la otra butanesa.

 

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886158_10200751073917186_120136695_oHemos llegado a Thimphu, es una ciudad súper chica, la gente viste el Gho (ropa tradicional masculina) y la Kira (ropa femenina), que como mencioné anteriormente, es un decreto Real. El Reino de Bután trata de mantener sus raíces culturales e históricas intactas y en cada una de sus políticas públicas te das cuenta que todo está alineado en un proyecto país muy interesante, mi motivación para venir a este lugar tiene que ver con eso, cómo un país puede ser próspero, humanista y universal siguiendo las normas que la monarquía les impone. Mucho más simple: “¿por qué chucha es el país de la felicidad, qué lo hace tan especial?”, mi formación me obliga a ponerme en todas las posiciones y escenarios, y si lo analizo con ojos de estratega, Bután ofrece una forma muy “pintoresca” de experiencia turística boutique, intencionada o no, el plan funciona.

photo11Es hora de comer y me llevan a un lugar precioso en donde disfruto un buffet con lo mejor de la “cocina local para turistas”, verduras al vapor, arroz de múltiples colores, carne…todo muy picante, esto es el cielo y de pronto sentí un deja vu con la cocina de Huaraz en la sierra peruana.

Vamos camino a un monumento en construcción, mientras nos acercamos al objetivo bombardeo a Dawa, mi guía, con preguntas de corte político y social (Si, me he pegado el pique a Asia sólo a conversar). Bután en mi cabeza ocupa el sitial de “país perfecto”, esto debido a la extensa literatura que utilicé para documentar este viaje.
Pero la mencionada pseudo-perfección debe tener puntos débiles, no es posible que la gente acá esté tan feliz y conforme con todo. Estoy decidido a encontrar esos puntos flacos conversando con todo el mundo.

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Hemos llegado finalmente a la cima de una colina desde donde es posible admirar el valle de Thimphu en toda su extensión, en la colina se está construyendo un Buda gigantesco, patrocinado por el Reino, por un privado y un aporte mayoritario del gobierno de China… La pregunta del millón no se hace esperar: ¿Qué mierda quieren los chinos acá?, ¿qué les deben?. Históricamente a los butaneses no les agradan los chinos, los encuentran tremendamente crueles a raíz de los conflictos con el Tíbet, “no les debemos nada” me contesta el guía, “nuestro aliado en la región es India”.

No debe ser fácil para un país pequeño como este, lidiar con los intereses de estas dos superpotencias, puedo inferir sin muchas preguntas que Bután es una suerte de “tapón” entre dos naciones que se tienen sangre en el ojo por temas limítrofes hace bastante tiempo, de hecho la estrategia India es tener a Bután como protectorado, ellos se encargan de exportar alimento, mano de obra y más importante aún, India se encarga de las relaciones exteriores del país, interesante la movida de intereses geopolíticos en esta parte del mundo.

Llegó el momento de conocer mi hotel y no puedo creer el nivel que tiene este cuando estacionamos el vehículo, ignoro su categoría, pero para un tipo como yo, de seguro habrían muchas estrellitas adornando su marca.

Me acabo de tomar un té con el administrador del hotel, amigo del guía, me invita a conocer las dependencias del lugar y me explica los horarios de las comidas.

Todo me parece elegante, todo me parece excesivo, todo me parece ajeno mientras recorro el hotel en busca de mi pieza acompañado de Dorji, el botones. Me seguía repitiendo mientras caminaba que yo no era así, que esta no es mi forma de viajar, que bla bla bla , hasta que llegué a mi pieza y me vino el síndrome “Mi pobre angelito”, calcada la escena cuando llega al Plaza hotel en la primera película y se vuelve loco con la pieza increíble que le habían asignado, guardo mi excitación para poder cruzar algunas palabras con Dorji, básicamente le pregunté sobre su vida acá. El hombre es estudiante y aprende inglés trabajando en el hotel, es el mayor de tres hermanos y es su obligación como el mayor mandar el salario a su familia cuyo hogar está al este del país -más lejos que la mierda- , con el dinero que le sobra no le alcanza para pagar un arriendo apropiado y debe quedarse en el hotel 24/7, tiene el sueño de convertirse en guía de turismo y viajar por el mundo, compartimos mails y finalizo el encuentro, no aguanto las ganas de saltar en mi cama.

Weón, mi pieza es tan la raja que me vi obligado a hacer un video describiendo las cosas que tiene, quizás a ojos de muchos lectores sea una pieza de hotel común y corriente, pero para mí, un tipo que duerme con animales, en el suelo, en los buses, en las piedras y en la nieve esto es todo un acontecimiento, me hago cargo de mi “huasismo” y disfruto siendo “mi pobre angelito” un rato.

882482_10200751088997563_773982301_oAl rato Dawa, mi guía -ahora si me aprendí el nombre-, me busca para ir a dar una vuelta al Tashichho Dzong, el Palacio de Gobierno. Acá los poderes se administran en edificios político-religiosos llamados Dzongs, acá ambos poderes funcionan de forma autónoma para asuntos que atañen sus competencias pero que se unen y toman decisiones en conjunto cuando se trata del bienestar del pueblo, cada poder consulta al otro y se potencian, tras una vuelta a los grandes edificios volvemos al hotel.

 

@dojunsan Segundo reporte desde la tierra del dragón de trueno, impactante, limpio, ordenado, pude “conversar” con unas abuelitas en un monasterio, estoy comiendo como los dioses, mucho picante, la gente ama su país y tiene un sentimiento de orgullo y pertenencia q no he visto en ningún lugar!

 

photo10Después de la ducha más burguesa que me he dado en la vida parto corriendo al comedor donde me espera un buffet, BUFFET WEÓN. Mis modales se van a la mierda -nunca he tenido muchos- y meto en mi plato mucho de todo y vuelvo a mi mesa a chanchear. En la mesa contigua hay 4 señoras de avanzada edad conversando en un acento conocido, como que hablan con una papa en la boca y si, son cuatro chilenas, vienen desde la India y esperan participar en el festival de Punakha, al cual también iré. Ver a estas viejas acá me obliga a explayarme de forma crítica en esta crónica, espero tener la oportunidad de hacerlo más adelante.

 

@dojunsan Cuales son las posibilidades de encontrarte 5 chilenos en Bhutan?
@dojunsan Fin del día, mañana rumbo a Punakha.. Tenemos un festival al q asistir, estará la máxima autoridad religiosa de Bhutan! Y conoceré la villa que tiene falos pintados en todos lados, el lugar favorito de Juan Luis Peralta por cierto. Chaopescao

 

Próximo capítulo: El Festival de Punakha.