22 Febrero 2013; Paro, Bután.


 

Partimos con un par de curiosidades, le pregunté a Dawa: “¿Qué pasa con los nombres acá, son casi todos iguales?”. “Si”, me contesta, acá sólo la Familia Real tiene derecho a tener un apellido, los nombres en Bután los pone el Lama de turno (guía espiritual) residente en algún lugar donde hubiese nacido un bebé, los nombres son escogidos en función de los astros y los buenos augurios, la “creatividad” del monje es tal, que en el mismo pueblo pueden haber 6 niños con el mismo nombre entre niños y niñas: Thinley, Sonam, Dorji, Wagmo y Kinley son algunos de los nombres que tienen por acá, y fantásticamente todos se conocen y saben de quién se está hablando. Otra curiosidad que está relacionada al tema de los nombres tiene que ver con la sexualidad que, como mencioné en otro capítulo es muy abierta -los butaneses son weones muy calientes-, en los pueblos existe el siguiente comentario para justificar las relaciones sexuales fuera del matrimonio: “Acá pueden ir y venir a su antojo, el problema que tienen los amantes es que tienen que hacer “el acto” de noche y en la pieza de nuestras hijas. Lo entretenido y riesgoso de la empresa es que en la casa de cualquier butanés hay sólo una pieza y todos duermen ahí, cuando digo todos, me refiero a mamá, papá, abuelos, hermanos, etc. Si llegado el amanecer encontramos al amante junto a nosotros, él estará obligado a casarse con mi hija, muchos arrancan antes, pero como sabemos el nombre de todos por acá nos reímos y comentamos mucho el acontecimiento.

He conversado con todo el mundo acá, mientras los viejos y los jóvenes turistas buscan el mejor ángulo para sacarse la foto con algún monje amistoso yo simplemente le doy rienda suelta a la conversación, me ha sido complejo digerir el amor infinito e incondicional que los butaneses le profesan a la familia real, están agradecidos del Gobierno que tienen y saben que cada una de las decisiones que toman son para el bienestar de ellos, todo es pensado para ellos y se nota demasiado.

 

[Sigue siendo para mi un país ideal, el país del que habla Pepe Mujica, el país de Iván Fuentes, el país de la gente idealista como yo]


Quién decide ser pobre en Bután lo hace por convicción y fuerte arraigo religioso, el gobierno da oportunidades a todos por igual. Es una sociedad hermética, pero muy humanista, es una sociedad tímida que deposita toda su esperanza en el trabajo responsable de sus regentes. Me cuentan que el tema de la libertad de expresión no es en definitiva un “tema”, quizás se debe a la “reciente” apertura de sus fronteras, o al ingreso de las comunicaciones allá por el año 1999, me cuentan muy entusiasmados que se juntan a tomar cerveza y ven los partidos del Manchester United por Internet.

 

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Están convencidos -me incluyo- de que están haciendo las cosas bien como país, la codicia es penada y prácticamente no existe. Puedes conversar con la mayoría de las personas por que en su educación es vital aprender inglés desde una edad temprana. Bután sin duda es un misterio social en esta globalizada y agotadora era. Es una excusa al vértigo insostenible de la competitividad y el éxito individual, Bután es único y me invita -o quiero que me invite- amablemente a querer enquistarme en sus notables principios, dejar hasta acá la puta y cosmética experiencia del turista y abrazar una vida nueva en este sitio.


Dawa, al igual que Ganesh en Nepal, ha hecho esta experiencia inolvidable, él es un butanés poco ortodoxo, cree en el capitalismo ciegamente como la única manera en la cual Bután debe prosperar e incluso en términos religiosos expresa su postura, de hecho el primer día me dijo: “sé de religión porque es parte de mi trabajo, pero me considero libre de pensamiento y creo que todas las religiones o te destruyen, o te hacen feliz”. Dawa es psicólogo de profesión y creo que ese detalle particular permitió que tuviéramos muy buenas conversaciones y que simplemente fluyéramos en las tierras del Dragón de Trueno (destruí el itinerario en su cara al llegar a Bután), se dedicó a mostrar -dentro de sus posibilidades- el Bután común, aquel cuyos defectos no aparecen en la Lonely Planet de turno. Cada noche durante la cena nos quedábamos charlando hasta altas horas de la noche consolidando así una nueva amistad.

 

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[He olvidado todo lo que hice ayer]

Me acordé!, ayer volvimos a Thimphu y pasamos la tarde caminando por la ciudad hablando de nuestras familias. Por ahí he robado una que otra mirada cómplice con alguna belleza local, las mujeres acá son mucho más lindas que en Nepal y es un agrado mirarlas con sus Kiras mientras caminamos muertos de la risa.


/Kira/ butanés para: Ropa tracicional feminina.

Lo que quedó de esa tarde lo ocupamos viajando hasta Paro, visitamos su maravilloso Dzong y regresamos al Galling Resort Hotel por una comida hiper picante, amé la cocina butanesa, es “perfecta” para mi colon.

859272_10200754356639252_166272563_oHoy, durante la mañana he realizado otro sueño, hemos subido con Dawa al famosísimo Tiger’s Nest, conocido acá como Taktsang Monastery y que es una maravilla arquitectónica. Es un monasterio que está construido sobre la roca viva de un abrupto y fantástico acantilado, para llegar a él se necesita realizar un trekking de altura que dura dos horas, nosotros como campeones lo hicimos en 45 minutos y hubiese sido mucho más corta la subida si a mitad de camino no me hubiese dado la cagadera mística que me dio por comer tanto picante. Aún así llegamos primeros y el premio era tener el monasterio solo para mi, pasearme por cada uno de sus salones y pasillos sin ser perturbado por el ruido del turista, definitivamente es un lugar perdido en el tiempo y cualquier fotografía que haga no le hará jamás justicia a lo que mis ojos presenciaron esta mañana.


/Cagadera mística/ chilenismo para: Indigestión, mucho excremento de diferentes composiciones y estados.

859282_10200754436721254_1038579646_oTras la visita regresamos a almorzar y luego partimos a visitar un fuerte que en tiempos pasados contuvo una invasión tibetano-mongola y desde el cual es posible ver la montaña sagrada de Bután, el Jomolhari con sus 7.326msnm. Terminamos la jornada en el primer monasterio construido en el siglo VII por el primer rey del Tibet, comento rápidamente estos lugares por que no vine a este país para ver sitios históricos y montañas, vine acá para empaparme del sistema social y político que tienen acá. Hoy es mi último día y creo que los objetivos se cumplieron, quisiera quedarme, no lo niego… en un par de años quizás, este es sin duda el país que he soñado toda la vida, el país en el que merecen nacer mis hijos, un país joven y lleno de sueños, cuyas bases están cimentadas en lo más profundo de la esencia humana.

 

Estoy en el hotel ya, en un rato más tendré mi cena de despedida y vendrá el jefe de mi guía a cenar conmigo, que loco, veremos que pasa.

 

861228_10200754475442222_790662520_oLa Cena y la despedida

Que gratísimo momento he pasado, el jefe de mi guía, Dawa, nuestro chofer y el manager del hotel aka”little brother” curados como raja con el trago nacional de Bután, el Arra que es un copete hecho de arroz, cebada y trigo que se toma semi caliente, se parece al sake japonés. El manager me dio la receta para intentar emularlo. El menú estuvo compuesto obviamente de comida picante y como siempre fue acompañada de una memorable conversación hasta que el jefe de Dawa me pregunta:

 

 

“¿Mr.Andrés es posible que nos hagas comentarios y críticas para mejorar nuestro servicio?”

– No tengo nada que comentar, sólo agradecer este momento.

 

“¿La hotelería fue apropiada?”

– No estoy acostumbrado al lujo, pero me gustó todo.

 

“¿La comida estuvo bien?”

“¿La temperatura del auto fue adecuada?”

“¿La velocidad del auto?”

“¿Te gustó el vehículo?”

– todo lo cosmético perfecto, respondí.

 

Dawa sonríe y mira a su jefe como si estuviera diciendo: “viste, este weón es muy raro”.

 

“¿De verdad?, ¿no tiene nada que agregar Mr. Andrés?”

– el guía y el chofer deberían comer conmigo.

Tras aquel bizarro momento, en el cual creo que el jefe jamás comprendió cuáles eran mis motivaciones para viajar a su país, seguimos empinando el codo y tomando litros y litros de cerveza y Arra, conversando y riendo como un grupo de amigos universitarios, un gran momento sin duda!

Se me hace difícil partir de acá, he encontrado cosas que amo profundamente.

@rugiendola Al fin con internet, con muchas ganas de vivir en este país lleno de idealistas, gente simple, honesta y muy trabajadora, Bhutan tiene cosas ocultas bajo la espesa niebla matinal pero no pude evitar sentir en este país todas las cosas que habla Pepe Mujica o nuestro Iván Fuentes en Aysen.

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Siguiente capítulo: Peleando con el escupidor