En medio de esa tensión no importaba nada más que llegar, el dolor, el viento y el frío eran implacables a esa altura y veo las secuelas de ello en tu rostro, tus lágrimas eran incapaces de mantener su condición líquida, el viento se las llevaba o el frío las congelaba, te vi y sabía que en ese lugar no nos quedábamos, no ahí, no tan cerca… después de todo lo que hemos pasado juntos? aquí??… olvídalo.

Y es que tienes una voluntad de hierro cuando quieres, simplemente estás helada, llevo tus manos a mi pecho, te dejo mis mitones y con ellos la decisión, ¿seguimos? te inquirí sólo con la mirada y en el fondo sabía la respuesta que me darías, esa mirada tuya respondiendo es todo lo que hace falta, con nosotros las palabras son vanas e incapaces de comunicar fielmente lo que si hacen nuestros ojos, cómplices en esta y en todas nuestras aventuras…

Pasan muchas cosas a lo largo de un año, tantas que es difícil recordarlas todas. Hago esfuerzos por recordar las más relevantes y sin duda aparecen los cerros que hemos subido, las decisiones importantes que hemos tomado y los amigos, con estos últimos nos comprometimos a terminar la temporada 2012 subiendo el Cº El Plomo, un gigante de roca y hielo ubicado en Santiago con sus imponentes 5450 de altura.

Durante todo este tiempo hemos vivido experiencias fuertes, entre encuentros y quiebres amorosos, cambios laborales y una que otra cosa que engrandece esta pseudo-crónica, la sensación que me deja haber compartido todo esto con Uds. es de plena satisfacción, sin duda seremos envidiados por la riqueza humana que tenemos y lo que hemos sido capaces de construir como grupo de amigos, esa que trasciende la tierra, las piedras y el viento, esa que es fuerte sin importar lo que ocurra, esa es nuestra fortaleza y nos permitirá hacer cualquier cosa, siempre.

Encontramos nuestras miradas en la casa del Rodo y Marce, nos encomendamos a lograr el cerro El Plomo a fin de año (2012). Recuerdo tu mirada ese día, cuándo te dije que haríamos la travesía de Ñilhue-El Manzano, era parte de nuestros planes ¿recuerdas? de nuestros compromisos y me miraste con esa cara de querer hacer todo!!!, es la misma mirada que veo hoy en este infierno congelado, esa mirada que me obliga a cuidarte con todo lo que tengo, cuidarte por que tu familia, tu pololo y tus amigos esperan que vuelvas con ellos a salvo y feliz.

Han pasado los meses, estamos en Septiembre ad portas de nuestro primer desafío. Juanito, Gonza, Erika, Tania, Cachos y yo nos lanzamos por la conquista de un sueño anhelado. 3 días de dura marcha subiendo por Farellones y saliendo al Cajón del Maipo recorriendo las cumbres de los cerros Provincia, Tambor y San Ramón, los cerros del cordón montañoso más próximo a Santiago, era este el inicio de una aventura que jamás olvidaremos.

Luego vino el siempre querido cerro Pintor (4200msnm), el eterno Manchón (3720msnm) y finalmente un cambio en el itinerario nos “obligó” a dejar como objetivo 2012 el Cº Leonera (4954msnm), mi Leonera. Todo esto para poder prepararnos mucho mejor para el desafío que significa subir el cerro El Plomo.

 

De el cerro Leonera…

Muchos saben cuanto amor te tengo, te subí en un momento turbulento de mi mente, una ruptura dolorosa que menoscabó los principios más esenciales de mi vida “sentimental”. El Leonera me expuso ante mi ser más íntimo, me mostró el camino que debía retomar y que necesitaba construir lazos sólidos con los amigos, que debía ser capaz de confiar en los demás y con ello tener la valentía de compartir mis aventuras y desventuras, me trataste mal arriba y quizás, si no lo hubieses hecho, la historia que cuento acá no sería tan significativa.

Desde esa cumbre ansié el día en que todos estuviésemos en su cumbre, sin duda todos viviríamos ese trayecto de manera distinta, pero sin duda… luego de lograrlo, no bajaríamos siendo las mismas personas que subimos. Y es que cosas increíbles me ocurrieron ahí, en solitario, con Gonza y con grupos más grandes de gente, me parece excelente terminar el año “cerrístico” en un lugar tan querido para mi.

¿Cuándo comenzamos a llamarnos “Leones” con Cachos?. Al menos yo no puedo acordarme pero lo importante acá es que hemos construido nuestra identidad a punta de aguante, confianza, cariño y sueños, cómo aquel que cumplimos en la cumbre del cerro Leonera junto a nuestros queridos amigos Rodo, Marce y Gonza, sin duda fue un gran cerro, abrazados mirando el El Plomo fuimos uno, todos nosotros.

Quedan sólo 3 meses para preparar nuestra ascensión al Plomo, me ausenté durante Febrero por VACACIONES (si, debo ponerlo en mayúscula ajjaaj) y acá en Chile los chicos salían al Cº Capitán del Quempo para estirar las patitas y preparar el físico.

Marzo ha llegado y no queda nada para subir, nos vamos nuevamente al Leonera para aclimatar y así reducir los riesgos de apunarnos en el Plomo. Nos vamos con un grandísimo grupo de amigos, se sumó Erik y Nancy, Lucho y Denise, Vivi y Aníbal y por supuesto nosotros, Los “Leones”, Cachos y yo.

Fue un Leonera extraño, Cachos se devolvió al campamento mientras ascendíamos, se sentía mal y cuando eso ocurre el 50% del cerro pierde su encanto, Cachos es mi alegría arriba, normalmente somos los que andamos siempre haciendo bromas y estupideces, fue triste esa despedida, como de película jajaja!

El cerro hasta el final fue raro, llegamos Lucho, Denise y yo, no me sentía del todo bien, unas vacaciones durísimas me pasaban la cuenta ( me acorde de los putos escalones en Chhomrong rumbo al Cº Annapurna en Nepal). Esto era sólo un detalle, el itinerario seguía en pie, hacemos el Plomo en “Semana Santa” si o si.

Ya estamos en tierra derecha, me he perdido la última aclimatación al Cº Pintor, nos vemos en 1 semana más!

 

Lunes 25 de Marzo

Ya! ¿Quién va?… Cachos y yo estamos listos, quedan 3 días para partir y no tenemos más compañía, si sigue esto así nos vamos el jueves por la Parva (la ruta más larga).

Miércoles 27 de Marzo

Nos hemos reunido en la casa de Cachos, Rodo milagrosamente consiguió permiso en su trabajo y nos vamos al Plomo mierda!, la Cordada Infinita (Rodo y Marce) y los Leones (Cachos y yo).

 

El Plan:

Viernes 29, 10am llegar a 3 Puntas en Valle Nevado / 4pm llegada a Campamento Base Federación.

Sábado 30, 4.30am Ataque al Plomo / 1pm Cumbre / 4pm Campamento Federación

Domingo 31, 10am Retirada / 6pm Santiago.

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El Jueves (28) me voy a casa de Cachos, algo tarde por culpa del Transantiago (como odio a Bachelet). Cachos y Pato, su pololo, me reciben con rico plato de comida, ando con mucha hambre (como siempre) y disfruto la comida más que un somalí. Después de politiquear un buen rato (como siempre), Pato me enseña algunas cosas de esa camarilla fantástica que es la GoPro tras eso al tuto, a la hora de la corneta (como siempre).

 

Viernes 29 de Marzo 2013

El día ha llegado, la cordada infinita se atrasó y todo el itinerario se corre una hora, aún estamos con muy buen tiempo, vamos a pasar a algún servicentro a desayunar.

Luego de la odisea que supone cargar todas nuestras mochilas en el “auto fantástico” – suena la música- nos largamos a tomar nuestro tan esperado desayuno. Hoy será té y pastel, ¿tan poco? siempre hay espacio para más, pero evitar una cagadera de proporciones es la consigna para el primer día de cerro, además teniendo en cuenta que esta semana he estado súper mal de la guata.

Cachos duerme, nos dirigimos a Valle Nevado y yo intento estudiar para el magíster, cargo un montón de textos que espero poder leer para el lunes, a veces mi concentración se larga sin pedir permiso y me pongo a pensar en que quizás esta, es la última ascensión “veraniega” al cerro, desde este fin de semana el cerro se pondrá hostil y mucho más complejo de lograr, espero que nos trate bien… sigo buscando mi concentración hasta que me doy cuenta que ya estamos en Valle Nevado y hay mucha gente llenando formularios de ingreso, tendremos una hermosa caravana iluminada en la ascensión pero será muy difícil hacer caca en el campamento sin ser descubierto…

Llegamos a 3 Puntas, una suerte de “estacionamiento” que se encuentra en la intersección que une el camino proveniente desde la Parva con el sendero de aproximación al Plomo, estar acá nos ahorra casi 3 horas de caminata, son las 10am y deberíamos llegar a Federación a eso de las 16:00, el ritmo es lento pero constante, el peso de las mochilas se hace sentir en la primera pendiente a la que nos enfrentamos (pasadito del primer estero), nuestra primera meta es llegar a Piedra Numerada, un oasis en tan árido paisaje.

Vamos a buen ritmo hasta que de repente lo inesperado, apareció mi amigo, mi ángel como lo llamó Cachos, era mi querido perrito amigo, aquel que me empujo a lograr la cumbre del Plomo la última vez, es un kiltro de estatura mediana y colores similares a un siberiano, tiene su ojo izquierdo parcialmente blanco por culpa de una enfermedad. El haberte encontrado ahí querido amigo no trajo consigo solo mi felicidad y agradecimiento, mis amigos -que conocen la historia- también sintieron ese momento como suyo, especial, sin duda es un buen comienzo, hasta un buen augurio quizás.  Gracias por aparecer nuevamente (lo encontré hace 2 semanas en el Leonera también).

Es conocida mi acidez y antipatía en la ciudad debido a la escasez de honor y valores que tienen las personas, aquel perro se convirtió inevitablemente en un maestro para mi, perseverante, fiel y con un espíritu de la incondicionalidad que podría envidiar cualquier persona, valores que son inexistentes en muchos pero que sin embargo los veo materializarse en un simple perro de cerro, sea por compañía, comida o costumbre el ha estado ahí, en esos momentos cuando la voluntad flaquea o cuando pierdes un poco la fé en la gente.

Cosas diferentes pueden pasar si te topas con él arriba, quizás cuando lo veas cruzar el glaciar dirás ” la cagó el perro”, cuando lo veas caminar kilómetros con la misma persona quizás digas que es buen compañero, quizás otros sólo lo dejen pasar o lo conviertan en una anécdota y es válido. Pero para mi es un maestro, un maestro de los cerros y es profundo el cariño y el respeto que siento hacia él.

Miro el metro ahora, estoy escribiendo estas líneas en mi libreta mientras recorro con mi vista las caras largas y me pregunto si toda esta gente tiene historias para contar e inmediatamente mi respuesta es “si”, esa es la respuesta que me tiene atado a esta jungla gris, llena de fantasmas y cemento, es esa esperanza inocente de encontrar todos los días una buena aventura o historia en el extraño que tengo al lado o a la mina rica que se está arreglando el calzón al frente. Son esas aventuras que nos tienen ahora congelados hasta la médula Cachos, tus lágrimas a causa del dolor que te provocan tus dedos congelados duran poco, no alcanzan a tocar el sueño por que el viento se las lleva congeladas, igual que a la vida de algunos que tengo encerrados acá en esta lata de sardinas. ¡VAMOS! queda menos… esta no es más que otra de nuestras tantas pruebas y vaya que hemos tenido varias este año mi niña.

Piedra Numerada al fin, una excusa en tan grisáceo paisaje, el detalle de este lugar lo tengo en el relato de mi anterior ascensión al Plomo, hoy solo puedo decir que estaba lleno de pacos del GOPE buscando unos idiotas perdidos en el Bismark, además de ellos nos encontramos a los Leopardos de las Nieves, quiere saber más de ellos? métase aquí, nos enteramos que nuestra amiga Tamara, perteneciente a los Leopardos, estaba ayudando a los del GOPE y el Socorro Andino a encontrar a los perdidos.

Tras un breve descanso donde los chicos se encontraron con “Valiente” y yo con unos muchachos que me topé subiendo el Volcán Planchón y luego en el Leonera hace 2 semanas, son del Club el Montañista y me alegré bastante por ellos, desde la cumbre del Planchón me comentaron sus deseos de lograr la cumbre de Plomo y ahora están en camino, mucho aguante cabros!.

Continuamos, ahora la pendiente se torna más fuerte y el cansancio toca a nuestra puerta más seguido, obligándonos a detenernos para descansar la espalda mientras somos superados por “andinistas de elite”, rápidos como el rayo y ligeros como el viento, claro, unas mulas cargaban el equipo de estos weones, gran reto!. Esa imagen inflaba mi pecho cuando veía a Rodo y Marce aparecer por alguna esquina en el camino, que aguante, que ganas. Ellos son sin duda el ejemplo más grande de amor y compañerismo, ellos representan todo lo que pienso – ojo, solo lo pienso- de la vida en pareja, de verdad, luego de mis viejos vienen Uds. Gracias!

 

Del resto del camino y los Cardinales

Cada vez era más duro, cada vez el cuerpo reclamaba más tiempo para reponerse, estamos a 40 minutos del campamento Base, nuestro objetivo del día, Federación y aunque Marce se enoje, de verdad quedaban 40min hasta este fatídico momento…

– Cachos: Quiero ir al baño

-Yo: ¿Querís hacer caca?

– Cachos: Si!

Y en ese momento sentí una antológica retorcida de tripas, era el momento esperado, el momento en que los 4 tomaríamos rumbos opuestos para poder hacer caca, he ahí el nombre de los “Puntos Cardinales” cuyo nombre se remonta a una gran salida a los Altos de Lircay que no mencionaré en esta aventura.

La guata dolía, harto…eso significó aproximadamente 20 minutos de celestial depósito, tanto es el cariño que le tengo a mis amigos que compartí con ellos gran parte de mi particular logro, Los Puntos Cardinales lo hacen denuedo y Marce… nos siguen quedando 40 minutos para llegar a Federación, mi cabeza corre peligro…

Exhaustos hemos llegado a Federación, no hay tiempo para descansar ya que la temperatura está bajando abruptamente y aún hay que levantar el campamento, Federación en este momento es como un Mall, un montón de gente, carpas de los más variados colores y formas, con todos los montañistas con una sola idea en mente, intentar llegar a la cumbre de aquel coloso que nos cobija y que se va cubriendo parcialmente con nubes amenazantes.

Todo ha ocurrido bastante rápido, pretendíamos aclimatar y entrenar un poco con los crampones (zapatos con clavos para caminar en hielo) en el sector de la Hoya pero ese plan se fue al Diablo, tenemos hambre y estamos cansados, mañana a las 4 nos embarcamos a la conquista del Plomo, cierto Cachos? nuevamente estoy viendo esa mirada de ojos brillantes, como un niño con juguete nuevo, estás tapada como esquimal y ya disfrutando de las bondades de nuestro tradicional “guatero”, me estás mirando como diciendo “ya estamos arriba, vamos por esa aventura!”, cuando esa mirada aparece me lanzo sin pensar y llegaría hasta la China misma con ese ánimo que me impregnas.

– Cachos: “No importa si no lo logramos, pero nos mataremos tratando”

… Y te veo ahora y se me hace un nudo en la guata, “ponte los mitones!” y te acurruco, te aleono y partimos, tenemos que llegar a la Pirca del Inca ahora!

 

Sábado 30, 3:00am

Está despejado, está helado y corre una brisa sutil pero que aún así se te mete en los huesos si pasas mucho rato estático, ya hemos desayunado, Cachos se ha hecho cargo de todo, esperamos ahora que la cordada infinita se aliste para partir. El plan de hoy es llegar al Refugio Agostini (4600msnm) y luego dejar que Rodo y Marce marquen el paso para poder llegar juntos, al menos… a la pirca.

 

De el Ascenso

Cachos lidera, cada cierto rato esperamos a Rodo y Marce para mantener al equipo compacto, cada cierto rato paramos y las oficio de guía turístico.

-“Esta es la Hoya….”

-Todos: “Ahhhhhhhh”

-“Estos son los Espejos”

-Todos: “Ahhhhhhhh”

-“Esta es la pendiente fuerte para llegar al refugio Agostini”

– Todos: …

Teníamos en frente un acarreo bastante pesado y el frío se hacía sentir con más vehemencia, adelante, más arriba se despliegan las luces de incontables montañistas progresando en la más completa oscuridad, son como pequeñas luciérnagas acompañadas por la estrepitosa crujidera del Glaciar Iver, el cerro como siempre se hace sentir y sabíamos que este sería nuestro propio vía crucis donde ya hemos pasado por 5 estaciones y los ánimos continúan bien.

Hemos llegado a Agostini que en ese momento particular parecía una playa, muchos montañistas yacen ahí, acostados esperando a que salga el sol, y es por que esta es la etapa más dura, consiste en subir por el gélido acarreo hasta un expuesto filo montañoso en la hora del día en que el frío se hace más terrible (entre 6 y 7 de la mañana). Hemos perdido de vista a la Cordada Infinita, el viento y el frío nos obligan a poner nuestros ojos en un Refugio Agostini repleto de gente, sólo podían ingresar 2 personas turnándose prudentemente para dar paso a otro par de montañistas y esto es por que el refugio fue ocupado por Los Leopardos que se instalaron con bombos y petacas para pernoctar ahí, acabando con un espacio que yo considero “público”, subir el Plomo en estas fechas no es una empresa menor y es Agostini un lugar propicio para descansar y recuperar energías en medio de tan frío contexto. Hace un año exactamente me encontraba en este mismo lugar con 2 dedos congelados, morados a más no poder y con una tormenta aproximándose, fue esa mi segunda y más recordada derrota en esta montaña. Dada la gran cantidad de gente arriba me parecía justo que cada grupo “capeara” el viento y el frío en el interior del refugio, esto nunca sucedió así que desde ese momento mi única meta era intentar meter a Cachos y aguantar afuera hasta que llegara Rodo y Marce para cederles el lugar.

Abatidos van llegando los montañistas, algunos al ver la cantidad de gente esperando por un cupo en el refugio continúan su andar a paso cancino y dando un gran suspiro a la hora de comenzar a remontar el popular acarreo del Plomo. El ambiente se ha puesto hostil, algunos se devuelven, otros titubean mientras tratan inútilmente de entrar en calor. Han llegado nuestros amigos, Cachos raudamente le cede el lugar a la Marce y ahí nos quedamos juntos, en silencio…te abrazo para que no tengas tanto frío y es inútil, le digo al viento que no te toque y no se puede…es mejor seguir adelante, es mejor moverse.

Empezamos con el Plan acordado, Marce y Rodo adelante, Cachos y yo regulando nuestros pasos y cuidando a nuestros amigos que han llegado lejos y me alegro mucho, son ellos muy importantes para nosotros y todo esto sin ellos no sería ni la mitad de lindo de lo que en realidad fue. Arriba, en el filo montañoso la hilera de luciérnagas va desapareciendo sistemáticamente…el sol se acerca y con ello se viene el frío más intenso que puedan imaginar.

Rodo, Marce… no importa si no llegan a la cumbre (que no es lo importante) sientánse profundamente ganadores, con cada uno de sus gestos y palabras, con cada cosa que hacen, sin darse cuenta incluso, provocan en mi una admiración que me cuesta explicar con palabras, pero que es reflejada en cada abrazo que les doy, me enseñan cosas todo el tiempo, constantemente. Es de verdad un lujo compartir esto con Uds. le dan sentido a mi pasión y engrandecen los logros personales, tenga el significado que tenga eso para cada uno… Pero ya no doy más, se me congelan las entrañas con cada detención, tengo que seguir adelante, tengo que ser más rápido para así entrar en calor, Cachos está en la misma y nos vemos en la necesidad física de dejar a nuestros amigos atrás, pero nunca tanto como para perderlos de vista, para así, con cada descanso mirar a atrás y celebrar cada paso que suben por aquel gélido sendero, una gran proeza queridos amigos, sin duda.

El Sol al fin toca nuestras caras, su calidez es insuficiente y calienta menos que la Democracia Cristiana, y ahora estamos en el filo en el que tras algunas horas nos pondrá en camino a la famosa Pirca del Inca, lugar en el  cual se encontró la famosa momia del Plomo, nuestra montaña sagrada…

Me es muy difícil no sentir respeto por este gigante de roca y hielo, en mi viaje por Nepal comprobé el respeto de la gente local por sus deidades, cada una presente en las montañas más altas. “No comas carne”, “no escupas en el cerro”, “no cometas acciones impuras”…si no el Dios de la montaña se enojará, explicación que dan para tormentas, avalanchas y otras manifestaciones naturales. En Bhutan me decían “¿para que vamos a subir el Jomolhari? si es nuestra montaña sagrada, divina… no somos dignos de él, nadie lo es. Sin duda estas características de la cultura local tiñen de misticismo la pasión por los cerros, cada cual dará su significado a este “deporte”, en común tenemos el respeto y el deber de preservar, los cerros y sus entornos tienen vida y nos lo recuerdan constantemente…

…Nos estás tratando pésimo, congelas mis fluidos con un viento en contra que es capaz de atravesar hasta la más impenetrable membrana, el sol no calienta y la pendiente se hace más abrupta, cada sorbo del jugo semi congelado que bebo recorre mis intestinos como un trago del licor más fuerte pero con el efecto contrario, este no calienta, recorre tu cuerpo y te lo vuelve frío, vacío… en ese momento eres capaz de seguir con poca concentración el recorrido de este por tu cuerpo, son los primeros síntomas de la fatiga y el mal de estómago que me aquejaron en el camino, necesito comer y todo está frío, todo está congelado… incluso ella.

-Cachos: Andrés!!  no me siento los dedos!

Dejo todo lo que estoy haciendo y el corazón se me acelera como nunca, una breve sensación de calidez en un evento tan terrible, Karina cuando está conmigo en el cerro es mi prioridad número 1, su felicidad y seguridad dependen de las decisiones que tomamos juntos, como equipo, como uno solo y ahora la respuesta al problema debía ser inmediata, el dolor que sentías no soy capaz de compararlo con nada, solo ver tu rostro acongojado me partía el alma… conociendo a esta idiota, más le afecta el hecho de devolverse y no llegar a la cumbre que sus propios dedos. Pero somos más grandes, eres más grande que todo esto que sin duda te hace acreedora de los mejores epítetos existentes, te vi y nada más importó, agarramos nuestras cosas y seguimos, olvidando de inmediato el incidente de los dedos congelados y teniendo el puto cruce del glaciar entre ceja y ceja.

En medio de esa tensión no importaba nada más que llegar, el dolor, el viento y el frío eran implacables a esa altura y veo las secuelas de ello en tu rostro, tus lágrimas eran incapaces de mantener su condición líquida, el viento se las llevaba o el frío las congelaba, te ví y sabía que en ese lugar no nos quedábamos, no ahí, no tan cerca… después de todo lo que hemos pasado juntos? aquí??… olvídalo.

A medida que nos acercábamos a nuestro objetivo encontramos muchos montañistas abatidos, cada uno con su tan subjetiva percepción del peligro, una mayoría importante no fue capaz de soportar ni el viento, ni el frío pero la preocupación más repetitiva fue el cruce del Glaciar Iver, “está con hielo cristal” decía uno, “mis crampones no están lo suficientemente afilados” decía otro. Cachos me miraba buscando algún tipo de respuesta en mi cara a causa de tan variados estímulos y nada, al final estas apreciaciones son útiles pero carecen de validez objetiva, en el cerro no hay absolutos, todo cambia constantemente y lo que me es difícil, quizás no lo es tanto para el otro y viceversa, nuestras experiencias contribuyen a calificar los retos que la montaña nos pone, que la vida nos pone… La consigna era llegar al glaciar y evaluar en terreno nuestras posibilidades de éxito.

Tras algunos minutos de caminata al fin estamos frente a él, la Pirca del Inca ha quedado atrás como una simple anécdota, ahora estamos en -quizás- el “reto mayor” y nos quedamos en silencio frente al glaciar quizás pensando si somos dignos o bien dando el último suspiro antes de “cramponearnos”, a simple vista el cruce estaba facilísimo!, hay nieve en casi el 90% de la ruta lo que ayuda bastante a la tracción y a autoasegurarse con gran porcentaje de éxito si llegásemos a caer, mi ascensión anterior me hizo evaluar en este mismo punto si era posible cruzar el glaciar, tenía a mi cargo un grupo de 6 personas y el glaciar contaba con aproximadamente un 90% de hielo cristal resbalosamente peligroso y en ocasiones mortal y es que son varios los montañistas que han perdido la vida acá, entre ellos el señor Iver que da nombre a este glaciar.

Grandes son las esperanzas de éxito en esta empresa, el cruce es accesible, para nada dificultoso… estamos cansados, mas yo que Karina, su espíritu combativo no me sorprende, me contagia y se suma a mi incondicional aguante. La única preocupación, compartida por cierto, son los crampones “punta roma” de Cachos, era imposible que se clavasen en el hielo tan poco afilados, se ve insegura en los sectores que tienen hielo cristal y tras un pequeño lapsus de dificultad en el medio del glaciar conseguimos pasar a la “zona segura” – jamás te voy a dejar idiota, debes saberlo- , vamos por el último esfuerzo!.

Acabamos de llegar al otro lado, el viento nos dió una tregua cruzando el glaciar pero ahora se abalanza sobre nosotros con toda su fuerza, queda menos, pero mi fatiga muscular es cada vez más determinante, es la parte final del cerro, la parte donde hay que poner los huevos… la parte en que el cerro nos hace terrible la progresión, como queriendo vencernos, como queriendo hacernos desistir de su cumbre. Asumo al voleo que la sensación térmica es entre -15º y -18º, todo esto sumado a un viento que fácil podría tener (según la escala de Beaufort) de 50 a 65 km/h, es ese viento que cuando te pega de contra impide que te muevas con facilidad, bocanadas espontáneas nos hacían retroceder un paso, a veces eran más de dos o tres. Veo a Cachos adelante, avanzando furiosa y adelantando a cuanto cristiano tuviese al frente, verte así me lleno de alegría y orgullo, es esta quizás, tu experiencia más intensa acá arriba y es un honor ser tu compañero de aventuras, te pierdo de vista mientras transito un acarreo durísimo, el último acarreo de la jornada. Me comunico con Rodo por la radio, fue algo así:

Yo: Compadre, salimos del glaciar, todo bien.. Cachos va adelante haremos la cumbre en breve

-Rodo: la raja, que huevos tiene cachos…

Para mis adentros pensé… dah, mi Cachos es así, puede eso y más… yo soy el que estoy recagao ahora jajajajaja, los bototos se entierran profundo en el acarreo y cuando no lo hacen es por culpa de ese puto viento inclemente, en este lugar mi amigo querido, el perro que comentamos antes me dio la muestra de aguante más grande, ahí cuando estaba abatido y jadeando te pusiste a mi lado y me empujaste, me empujaste weón! que mierda eres?? quién eres??!!.

Cachos ya ha llegado, siento mi cuerpo al límite y tuve una suerte de “deja vu físico” manifestando la misma sensación tras aquella maratónica jornada en Nepal, jornada de casi 10 horas caminando con mi gran amigo Ganesh desde el Campamento Base del Annapurna hasta Chhomrong, mi cuerpo en aquella oportunidad llegó a su límite y ahora a 3 putos minutos de la cumbre me pasa la cuenta en forma de calambres y un vacío estomacal que mis frutas no fueron capaces de llenar. Un pelo de la cola a esa altura, Cachos me esperaba al lado de la bandera que corona la cumbre del Plomo, una bandera chilena rasgada por el viento, testimonio vivo de lo duro que es este lugar y nuevamente te veo y nos fundimos en un abrazo que no respeta las leyes naturales ni el paso del tiempo, nos quedamos en silencio pensando en nada… o quizás en todo. Pienso en tus viejos, me encantaría conocerlos algún día para darles las gracias y felicitarlos por la hija formidable que educaron y ojo que no me estoy refiriendo a que todas estas pseudo manifestaciones de cariño nazcan después de una actividad intensa, lo digo por todo lo que hemos construido a lo largo del tiempo a punta de respeto, honestidad y por sobre todo cariño.

No nos quedamos mucho tiempo en la cumbre, el viento cada vez es más fuerte y nos empuja por momentos, nos sacamos las fotos de rigor y nos vamos de vuelta, no sin antes avisarle a Rodo que conseguimos la meta y que nos lanzamos de vuelta al campamento.

Esta cumbre ha sido extraña para mi, normalmente en mi cabeza traigo a todo el mundo conmigo, hoy todo se da por sentado y eres tú cachos mi único pensamiento, la responsabilidad que cargo es grande por que no eres sólo mi amiga, eres mi partner, cosa que para mi lleva un significado más grande, esta cumbre es para ti, es por ti, debo devolverte feliz y a salvo… a toda la gente q te ama.

Nos estamos poniendo los crampones para cruzar el glaciar de vuelta y una tronadura en el corazón de amenazantes nubes nos alerta, la temperatura desciende, Cachos pierde la bolsa de Gonza… y como si esto fuera poco nos vemos ahora arrancando de una probable tormenta. Sorteamos el glaciar sin problema y partimos raudos al campamento “fuerte y derecho”, todo esto muy rápido, adelantando a toda la gente, entre ellos a la gente del grupo El Montañista, lograron finalmente su cumbre lo que me alegró mucho, felicitaciones muchachos!

A medida que bajamos empezamos a sentir una suerte de “segundo aire”, en nuestra cabeza ya no hay espacio para el frío o el viento, ni siquiera para el mal de altura, el cansancio o el dolor. El camino de regreso fue extremadamente rápido, siempre juntos y ahora “pasándolo bien”, siempre con risas y bromas, nos acordamos de cada uno de los amigos, sobre todo de Gonza y comentamos cuanto hemos crecido como grupo de amigos.

Hemos pasado Agostini como un rayo, un poco más bajo el viento se vuelve más violento aún y nos hace tambalear, por momentos cuesta mantenerse en movimiento con aquellos alaridos, quizás estás indignado por nuestro aguante, por haber llegado arriba tan determinantemente y ahora te quejas, como el dueño de la pelota que odia perder el partido.

De la llegada…

Federación al fin, hemos gritado a Rodo para intentar contactarlo entre ese mosaico multicolor que es el campamento base, luego de algunos gritos al voleo lo pudimos divisar, al parecer iba a cagar y le importunamos el ritual con nuestra desbordante alegría.

Una vez abajo nos abrazamos todos como en el Leonera, un solo abrazo, esta vez sin Gonza… siempre hubo un lugar entre nosotros para ti weón, te extrañamos mucho, La alegría es grande en este momento, este es un logro del equipo completo, las lágrimas caen y los agradecimientos se multiplican hacia el norte, el sur, el este y el oeste…

Marce y Rodo nos prepararon un almuerzo riquísimo, comimos mientras Cachos les contaba la aventura.

Hemos pasado la noche en Federación con nuestras carpas luchando contra las fuerzas de la naturaleza, manteniéndose estoicas ante un temporal realmente fuerte, hemos cambiado el mundo un rato tratando de conciliar el sueño, la noche es igual de helada…mañana será otro día, mañana regresamos con nuestra gente.

Ahora es mi turno de contar esta historia, lo que suena burdo o tosco de mi boca de alguna forma se “refina” en lo que escribo, esta es mi forma de agradecer y dejar registro del día en que los Leones y la Cordada Infinita, Los Puntos Cardinales todos, desafiaron a un gigante y volvieron con mucho más que un puñado de fotos y un par de tallas.

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Andrés

Ascensión Cº El Plomo, marzo 2013