Un mes había pasado desde q Cachitos, mi partner, me invitó a una salida muy especial. Íbamos a compartir de un trekking junto a un grupo de ciegos en el que iría totalmente vendado, todo esto como parte de la iniciativa de mis amigos para crear un portal ligado a la vida outdoor.

Debo reconocer que el honor que me era conferido infló mi pecho de manera importante, no solo por que una de las personas que más quiero me invitase, si no que nuevamente tenía ante mis pies la oportunidad de cumplir un sueño y una promesa de pendejo, la oportunidad única de hacer algo realmente grande y significativo para mí.

13 años atrás aproximadamente, siendo “Guía de Guías” de mi Tropa Nido de Cobras (mi gran Tropa del Grupo Scout “Huemul ñi Lelfun”) estaba dando un paso importante en su historia ¿y por que no?, también en la del Grupo (hoy extinto). Era el primer aspirante a la llamada “especialidad”, distinción que te convertía en un capo de capos en X tema, había cocina, comunicaciones, campismo, nudos, etc. Yo escogí “Acecho” (¿Qué??!!) si, eso mismo… me prepararon para acosar minas y cargosear gente….creo que lo último lo hago la raja.

Durante mi estancia en la tropa siempre disfruté de los juegos nocturnos, físicos, técnicos y estratégicos. Se me vienen a la cabeza imágenes imborrables, juegos en el campo de milicos de Peldehue, de noche bajo un bosque tupido, corriendo entre alambres de púas y fosas. La noche me engrupía a niveles místicos y si a eso le sumamos mi enfermiza competitividad… uf.. era una bomba de adrenalina tratando de ganar. Al día siguiente las magulladuras habían valido la pena.

Vivía para esos juegos, por eso no había campamento en el cual no hubiera un juego nocturno digno evocar en el tiempo. Experiencias varias viví en mi paso por el grupo… recuerdo una memorable competencia de 2 días contra el grupo “Kui Peñi” (creo), dónde literalmente le volamos la raja, de día en juegos físicos y de nudos, de noche en lo mío… mirando un bosquecillo junto al campamento nos separamos en 2 equipos, obviamente ubicados en extremos opuestos del campo, ganaba quién llegaba a la posición del otro sin ser detectado (creo que era así), ¿el resultado? amplia victoria de nuestro equipo. Corríamos como enfermos por un terreno que de noche no te daba información, sufrimos sacadas de cresta cuáticas pero nada importaba, teníamos los sentidos a full para sacarle el partido necesario a la condición natural que nos acogía, derrepente apareció la luna haciendo más difícil aún la pega, buscábamos las sombras para pasar al campo enemigo pero cada vez era más complejo, pero sacamos la tarea adelante y pasamos un momento increíble, Like a Ninja!, al día siguiente no podíamos creer por dónde habíamos corrido, un terreno de mierda, irregular, peligroso… pero al no tener referencia el miedo se pierde y solo queda darle!

Qué cantidad de cosas aparecen en la cabeza, recuerdos de tiempos añejos, olvidados en el disco duro del recuerdo, del pendejeo… Cómo olvidar aquel nocturno en Linares, carta y brújula… intentar llegar a un objetivo mediante la solución de acertijos, rutas de posición en clave y un montón de cosas más, creo que duró más de 4 horas y las distancias a recorrer eran importantes, salimos segundos…grrr… como los de la Católica, mi sentido pésame para las monjas. Sin embargo hubo un juego que me atrapó por su simpleza y hace el link perfecto entre mi historia y la aventura que quisiera compartir ahora.

 

El Juego

El lugar fue San Juan de Pirque, el Purgatorio como telón de fondo, caía la noche ya y si mi memoria no me falla…mi gran amigo y Jefe Carlos Toro sacó una lata de atún (creo). Un personaje era escogido y ubicado en una pequeña lomita, fue vendado y sentado a lo indio con el tarro entre las piernas. ¿La Misión?.. Sin hacer ruido los demás debíamos golpear el tarro acercándonos a él desde una distancia de aproximadamente 7 metros. El personaje podía eliminar al atacante apuntando al lugar en el que se emitió el sonido, el juego concluía cuando los atacantes eran eliminados o si el del tarrito daba mucho jugo.

Hasta que me tocó, pañuelo a los ojos y oscuridad inmediata, los grillos sonaban más fuerte parece. Y comenzó el juego! luego de un rato de jugo máximo apuntando a cualquier weá los sentidos se me fueron acostumbrando a mi “nueva condición”, mejoraron y todos los sonidos se hacían súper claros, incluso podía oler mejor, sobre todo a aquellos cerdos que no se lavaron las alas tras caminar por 5 horas. el hedor de esos quinceañeros no dejaba a nadie indiferente. Que loco volver a sentir la misma sensación 13 años después y no me estoy refiriendo al hedor.

Para concluir estas líneas debo mencionar que tras esa experiencia decidí tomar “ACECHO” para aprobar necesitaba redactar un ensayo, hacer una clase y generar una experiencia, era como una “tesis”.

Lamenté profundamente no haber logrado mi “experiencia” por lo pendejo que era y lo ambicioso de mi propósito. Quería salir con los ojos vendados a X parte, vivir la experiencia y volver con una enseñanza para los niños, dónde se encontraban personas humildes, niños con sobrepeso o conducta como el pico, yo igual era pendejo…pero igual me banque a la mayoría siempre. La experiencia no resultó por que no tuve los huevos para hacer que sucediera y ni siquiera para proponerla, decidí el camino fácil, pasarlo la raja con juegos nocturnos y la dinámica del tarrito, que podía hacerse de día y en cualquier terreno, por ello nunca fue un tedio.

El lugar que se seleccionó para rendir la “prueba” fue Callejones, al lado de la casa de la “Quintrala”, luego de una sarta de patadas en la raja por no decir capitán tren a tiempo dimos inicio al examen que aprobé como un campeón, pero que obviamente me dejo con una espinita de insatisfacción clavada…hasta ahora.

 

Sábado 17 de Julio, 2012

Nos juntamos temprano en metro Bilbao, me subí al tarro de Aníbal, Cachitos y Erik estaban ahí (eran los organizadores de la actividad) y nos fuimos en dirección a metro Los Domínicos a juntarnos con el grupo Ayüwn, la gran gracia de estos chicos es llevar personas con discapacidad visual al cerro.

Luego de ir al baño por efectos de un contundente desayuno que no detallaré nos montamos al jeep (hice caca en un servicentro, tachado de mi lista de lugares rancios :D), nos dedicamos a intentar “adivinar” quiénes eran los ciegos, todos se movían y se relacionaban muy resueltos, esta fue sin lugar a dudas mi primera dosis de realidad a la vena. Ahí mismito intercambié palabras con Hugo, un grande, que me hizo cuestionar con cada palabra suya que quizás llegar a viejo no sea tan malo después de todo, de él comentaré más adelante…

Llegamos a San Carlos de Apoquindo, el destino era el plano que está antes de la bifurcación que conecta el Alto del Naranjo y el Provincia, mientras nos presentábamos llegó Cachos, me vendó y no supe más de caras, nombres, gestos, cerros, nada… Súper relajado deposité mi confianza en Cachitos (¿Cómo no hacerlo?) que sería mi guía, con Cachos desde que nos conocimos hemos tenido la intención de hacer cerros y cosas entretes, con el paso el tiempo se convirtió en mi amiga y luego en mi partner querida, nunca pudimos concretar nada…hasta hoy, vaya que salida nos mandamos, cierto Cachos? no hubiera imaginado otra persona más para compartir la experiencia y te estoy eternamente agradecido amiguita!

y nos fuimos caminando como el par de campeones que somos…

Cachos en teoría no debía ser mi guía, Aníbal, Erik y ella estaban presentes por que están creando el portal de internet que mencioné. No recuerdo muy bien por qué fui invitado, parece que por ser atarantado, bruto, ansioso, competitivo y corto de genio jajaja. Si fue por esto, como creo haberlo escuchado, les salió el tiro por la culata maldiciones!!! jojojo. Desde que mis ojos dejaron de ver, mi disposición a empatizar y a vivir la experiencia a concho y de la forma más honesta posible.

Quería hacer todo el recorrido hasta el final, sabía que me podía caer, sabía que me podía pasar cualquier cosa… pero no es la vida también así?. Alguien que amo mucho me dijo una vez “hay que meter la pata entera y hasta el fondo en cada cosa que nos propongamos, si no es suficiente, hay que meter las 2, si nos equivocamos… mala cuea, lo vivimos a concho” y listo…caminando muy resuelto por el prado ja ja ja, con el centro de gravedad más bajo para no caerme tan fácil.

Durante el inicio con Cachitos nos familiarizábamos con la técnica, ella portaba un bastón de apoyo en su mano más hábil y otro de forma horizontal, el cual yo agarraba de un extremo, este bastón cumplía la función de timón y me ayudaba a adquirir la dirección correcta, cuando el bastón se ponía rígido (que gay) la pendiente era más difícil, en mi mano diestra llevaba el bastón para apoyarme. Aparte de la dirección, Cachitos debía mencionarme las dificultades del camino… “idiota! rama a la izquiera… no no.. a la derecha” “zanja”, “abajo, agáchate idiota”, “piedra!!!”, etc. Fuimos un gran equipo, me guiaste increíblemente bien y no era menor la responsabilidad :).

A medida que la pendiente aumentaba la dificultad se hacía enorme, que sensación de inseguridad más grande se sentía al no ver que chucha estabas pisando, una piedra pequeña, que en teoría es insignificante en un recorrido normal podía convertirse en una dificultad mayor con estas nuevas condiciones, obviamente la inseguridad era moderada por que tenía una gran partner. Durante el camino solo escuchaba voces, trataba de asociar caras, nombres y era imposible, me dediqué finalmente a identificar las voces cuando se llamaban entre ellos. Me sentí súper cómodo, era como una salida entre aritos, las niñas cotorreando su semana, los niños con tallas y bullying de calidad en un ambiente gratísimo que no me era para nada ajeno, me sentía en casa…y temporalmente ciego!!!! A ratos los chicos preguntaban si seguía vendado y siempre respondía “hasta el final, la terminamos tal cual partimos!”… esa tontera tan mía de tratar de no dejar las cosas a medias…( pugna constante con mi dispersión). Me contaban que antes otras personas vivieron esta experiencia vendados pero duraban menos que un peo en un canasto.

Llegamos al plano, “Cancha de carreras” le llamaban. ahí descansamos mientras los niños hacían su pega, la entrevista.

Ayüwn, mapudungún para amor, cariño y sus sinónimos. nació con el objetivo de incluir a las personas con discapacidad visual completa o parcial. La Dani fundadora del club, perdió su visión a una edad avanzada (creo que 21años, hoy tiene 27), ella estudia Derecho y al escucharla hablar te das cuenta de inmediato de su carácter y fortaleza, una grande sin lugar a dudas.

A esas alturas mis sentidos libres se agudizaron mucho y las cachaba todas, seleccionaba las conversaciones sin perder el seguimiento de las otras, la Raja!

Se tomó la decisión de seguir a la bifurcación, terreno conocido en anteriores oportunidades, el recuerdo más notable que tuve ahí fue comiendo vienesas con pebre!. Era sin duda alguna la parte más compleja, el sendero es estrecho y con algunas escaladitas en piedra, la determinación era grande así que continué la aventura.

Sentí el nerviosismo de Cachitos mientras subíamos, no lo estabamos pasando bien, luego de unos resbalones mi paso desaceleró (tampoco iba rápido), pero ahora era muy cuidadoso, cada cierto rato Cachos me retaba y me hacía volver al sendero, ciertamente era la parte más difícil, cada paso que daba trataba de imaginar como podía ser el lugar y mis referencias se fueron al Pochoco, al Purgatorio, a las Torres… incluso más lejos… a Navarino. Más adelante imaginaba que caminaba sobre un sendero no más ancho que mis pies juntos en una negrura desafiante, me acordé altiro de Indiana Jones en la Última Cruzada, “Es un salto de fé, aquel que salte de la cabeza del león probará su valía”, y nada.. estaba caminando con puros valientes!

Que importante fuiste Cachos! y Erik que en ese momento nos comenzaste a ayudar hasta el final, debiste haberme visto medio cagao o querías puro puntearme jajaja!. Al llegar a la bifurcación, nuestra meta, las tallas homosexuales, el bullying y el merecido descanso no se hicieron esperar. Tiempo necesario para ponerse a conversar, siguiendo las voces que surgían de la nada me fui donde Hugo (lo más grande), Hugo tiene 70 años (creo), sufre ceguera parcial, solo es capaz de ver luces borrosas. Hugo es bakan, un galán de aquellos, no tiene ningún problema para hablar de su condición ( como la mayoría de los miembros del grupo  con los que hablé ), mi mayor intriga era saber que chucha les pasa cuando llegan a la meta, normalmente uno llega y queda estúpido con el paisaje, lo disfruta lo siente, saca fotos y todo… pero…¿un ciego?. Hugo me contaba que su motivación no era más que el desafío con uno mismo, ciertamente ese comentario avala mi tesis de que el cerro pasa a ser excusa cuando se comparte con buenos amigos y de paso me dió la dosis de realidad a la vena Nº2. Por cierto el objetivo de Hugo y los chicos es un objetivo que compartimos muchos montañistas, desafiarnos todo el tiempo.

Ya de bajada, sin mencionar la última parte, fue en calma, de hecho era tal la confianza que tenía que le empecé a imprimir más velocidad al paso, ganándome más de alguna chuchada de Cachos. Erik nos seguía ayudando, pero a esa altura ya se me habían soltado las trenzas ( comentario gay nº2), todo el camino de regreso fue entre tallas y buena onda, posterior a las fotos de rigor seguimos bajando hasta los autos.

En Ayüwn el noviciado se paga pisando mierda, Cachos como es su costumbre, intentó hacer mi vida miserable, falló un intento… mis patas zancudas impidieron la concreción de su objetivo… hasta que en un descuido.. Cachos me llevó casi corriendo (que irresponsable cachos jajajajaajajaj!!!!) y….. PLAAAAFFSSSHHHHH patota en la mierda! – risa general / corte/ cachos riendo / corte / yo maldiciendo!.

Pasado un rato, en camino “plano” Cachos me soltó y caminé libre masticando lo que acababa de vivir. Estaba contento, como pendejo, súper agradecido… siempre admiré a los ciegos, más aún cuando los chicos me contaban sus códigos en la ciudad… como sentir la brisa para identificar una esquina, apegarse a los muros cuando no es experimentado o ocupar los olores para identificar lugares, etc. pensar que hay gente ciega que tiene que levantarse temprano e ir al trabajo, a sacarse la mierda en esta ciudad tan hostil, me hacen viajar y recordar aquella escena de Amelie con el ciego del metro, puta que me gusta Amelie.

Me contaron mientras caminábamos que unas personas que iban subiendo al cerro se dieron vuelta a mirar al grupo y no la podían creer, los chicos me hicieron confirmar todos los pensamientos que tengo ligados al cerro, arriba todos uno, todos iguales… que coraje demuestran subiendo en un entorno tan difícil, si es difícil para una persona que tiene su vista sana…imagínense para el que no. Quiénes se quejan de las levantadas temprano, o de la subida difícil o del clásico “no puedo” pónganse un rato a pensar en que siempre hay alguien al que le cuesta más y que con una bofetada de realidad nos puede aterrizar a ser weones más humildes, más tolerantes…más gente.

Ellos son capaces de convertir su discapacidad en Don, en oportunidad. Esta experiencia vale más que 10 cumbres, esta experiencia es para compartirla y guardarla en lo más profundo del alma… Los caminos en la vida son inciertos, nos llevan por rincones oscuros de nuestro ser y nos ponen a prueba constantemente, esta fue una visita a un lugar luminoso sin lugar a dudas. Llegamos a la entrada, cachos me sacó el vendaje.. unos minutos de “borrosidad”, palabras de agradecimiento infinito y al shop clásico.

Este es mi pequeño y humilde homenaje hacia Uds. Club Ayüwn, y para que los demás, montañistas o no, sean capaces de regalar un segundo de su tiempo a quién quizás pueda necesitar de vuestra ayuda.

Punto aparte merece la repasada histórica por los Scouts, recuerdo que guardo y comparto poco… lo que soy ( que no es gran cosa ), en parte se lo debo a ellos, a mi contexto y a quiénes me guiaron. Si no hubiera vivido todo esto quizás no estaría compartiendo esta historia, ni siendo el weon feliz que soy, haciendo lo que más me gusta. Valga el agradecimiento para Uds. en especial a Carlos Toro.

Mención aparte a Cachos, quizás ella haya entendido en toda su dimensión lo que significó esto para mí, a Erik y Aníbal también!, que son los más bakanes! jajajaja

Promesa Cumplida, vamos por las que quedan!.